Ludovic Aglaor y Gerard Marín, FMC © JEAN MARIE LIOT /
DPPI
La emoción ha presidido esta noche la llegada a
Barcelona del Fòrum Marítim Català, el
octavo barco que termina la vuelta al mundo a dos. Gerard
Marín, el figuerense de 29 años, y el bretón Ludovic
Aglaor han reconocido estar “tocados” por la
cantidad de gente que los esperaba en el Portal de la Pau.
Tras cruzar la línea de llegada, Marín
ha destacado que en estos 112 días, 7 horas, 17 minutos y 24 segundos
de regata “ha habido muchos buenos momentos y muchos malos”.
Entre los primeros ha recordado las primeras planeadas a la altura de
Canarias –“teníamos mucho viento, íbamos planeando como animales”-
y también la salida de Wellington en Nueva Zelanda, donde tuvieron que
parar para reparar la potabilizadora del agua: “Era una parada
técnica desagradable pero navegamos bien”. Todo ello sin
olvidarse del momento de “cruzar Hornos, por
supuesto, un cabo soñado”.
Por su parte, Aglaor ha destacado en
especial tres momentos: “El Pacífico fue
realmente genial. La salida también fue muy buena. Y el otro gran
momento fue hace 10 días porque no pensábamos llegar tan pronto.
Estábamos en las Canarias y vimos la posibilidad de acelerar y llegar
más rápido a Gibraltar. Pensábamos que llegaríamos a principios de
mayo”.
El catalán, el navegante más joven que ha terminado
esta segunda edición de la Barcelona World Race, ha reconocido el
“salto muy grande” que ha realizado, al pasar de navegar en mini
a un imoca y de ir en solitario a hacerlo con un compañero:
“El salto del mini al Imoca es un salto difícil.
Son dos mundos muy diferentes. El mini es más permisivo. Te puedes
permitir más errores. Aquí se pagan muy caros. Las roturas son muy
diferentes. Navegar a dos también es un gran cambio. En el mini yo
hacía lo que quería y aquí tienes que compartirlo y tener más mano
izquierda, ceder cuando toca”.
Aglaor ha reconocido en
este sentido que “la dificultad ha estado en
las costumbres de cada uno”.
El presidente de la Fundació Navegació Oceànica
Barcelona, Pere Alcober, ha sido el encargado de
darles la bienvenida a la ciudad. En el acto ha estado acompañado por
Jesús Turró, presidente de la Real Asociación
Nacional de Cruceros; José María Martín Puertas,
vicepresidente de la Real Federación Española de Vela; Toni
Tió, presidente del Fòrum Marítim Català, y Tomàs
Gallart, presidente de la Associació Catalana de Ports.
Ésta ha sido la primera vuelta al mundo de
Gerard Marín y la segunda en regata de Ludovic
Aglaor.
El Fòrum Marítim Català es el
antiguo Kingfisher, en el que Ellen
McArthur terminó segunda en la Vendée Globe del 2000-01,
rebautizado hace cuatro años como Educación sin Fronteras,
que terminó quinto la primera Barcelona World Race con Albert
Bargués y Servane Escoffier, en 2007-08.
A bordo se combinaban en esta ocasión la experiencia
de Ludovic Aglaor, conocedor de los mares australes,
y la juventud de Gerard Marín, uno de los nuevos
valores de la vela oceánica española, procedente de la vela ligera y
de la clase mini.
El primer momento de gloria lo tiene el Fòrum
Marítim Català en la salida, cuando se coloca primero
durante unos pocos minutos. Como era de esperar, la diferencia de
velocidad de los nuevos diseños le pasa pronto factura. Y una mala
elección al buscar viento por el este en la primera noche lo relega al
pelotón de cola, del que prácticamente ya no consigue salir. De hecho,
cruza Gibraltar el 5 de enero, dos días después del líder, el Virbac-Paprec
3.
Tres días más tarde, Gerard celebra su
29 cumpleaños camino de Canarias –que pasan 24 horas después, entre
Fuerteventura y Gran Canaria- en plena batalla con el We
Are Water, elCentral Lechera Asturiana y
un sorprendente Hugo Boss. La sorpresa del
navegante de Figueres es aún mayor cuando el 12 de enero confiesa que
acaban de adelantar el barco de Andy Meiklejohn y Wouter
Verbraak por sotavento.
Reconocimiento de la UNESCO
Pasan el ecuador en undécima posición, pero caen al
farolillo rojo en el Atlántico Sur. Su decepción queda compensada por
el reconocimiento que la UNESCO, a través de su Comisión Oceanográfica
Intergubernamental, hace de su labor a bordo del Fòrum
Marítim Català recogiendo muestras del agua para
estudiar su salinidad y temperatura.
Marín y Aglaor no
se conforman con ser los últimos. Siguen luchando y se rehacen poco
antes de entrar en el Índico, escondiendo su opción táctica al hacer
uso del modo furtivo: cuando el 3 de febrero reaparecen en el informe
de posiciones, el cálculo los coloca 0,2 millas más cerca de la línea
de llegada que el We Are Water. La necesidad
del Central Lechera Asturiana de desviarse a
Ciudad del Cabo para reparar la quilla permite que Marín y Aglaor escalen
a la décima posición.
Superan el primer temporal
pero se quedan sin potabilizadora
El 9 de febrero Gerard vive su primer
temporal de los cuarenta rugientes, que le aporta nuevos
conocimientos: “Arriamos la mayor antes de lo que yo hubiera
hecho. Aquí todo cambia muy rápido y te puedes meter en un lío si te
pilla el toro”, reconoce al dar cuenta de los vientos sostenidos
de más de 45 nudos y rachas de hasta 55 que les trae un frente frío. Y
tres días después insiste: “Es
impresionante, ves bajar el barómetro en picado y el cielo se va
volviendo cada vez más gris. Vas mirando hacia atrás intranquilo
esperando que llegue. De golpe el viento sube 10 nudos, y poco a poco
sigue subiendo más, parece que no tenga límite. Mientras, el mar se va
volviendo blanco. Con la mayor arriada y el solent izado hacíamos
puntas de 20 nudos de velocidad planeando. El barco se mostró muy
estable, hubiéramos podido navegar con la mayor con tres rizos, pero
en ese momento no teníamos la certeza de que no entrara una racha de
60 ó 65 nudos, y tan sólo basta una para sufrir una desgracia”.
El Índico ve cómo el Fòrum Marítim Català se
va distanciando paulatinamente de sus dos grandes rivales en la
regata, el Central Lechera Asturiana y el We
Are Water, que ya no le darán alcance, pese a que Marín y Aglaor se
ven obligados a parar en Wellington el 1 de marzo: la potabilizadora
se ha estropeado, se les han acabado sus bombas de succión de recambio
y están pasando sed.
La desilusión de ver que no podrían terminar su vuelta
al mundo sin parar, como querían y como ya había hecho este mismo
barco en las dos anteriores circunnavegaciones, pronto da paso a
nuevas percepciones: “A nivel psicológico estas 48 horas nos han
ido bien para cargar pilas y sermás objetivos para afrontar lo mucho
que todavía nos falta”, escribe Marín poco
después de zarpar de Wellington, donde no están ni un minuto más de
las 48 horas prescritas por las Instrucciones de Regata.
A partir de Nueva Zelanda, el Fòrum Marítim
Català apenas cede millas a sus predecesores, y en el
caso del Hugo Boss recupera mucho terreno.
En el Pacífico, apenas perdió un día con respecto al barco de Meiklejohn y Verbraak,
pese que en teoría éstos navegaban en las condiciones ideales para su
velero.
Pierden terreno en el Atlántico Sur, pero la formación
de una borrasca entre el Hugo Boss y el Fòrum
Marítim Català a la altura de las Canarias permite que
Marín y Aglaor recorten más de 600 millas en pocos días.
Tras entrar en el Mediterráneo en condiciones
favorables, afrontan una ceñida que les permite llegar a Barcelona y
cumplir su objetivo de terminar la primera vuelta al mundo de Gerard
Marín, la segunda de Aglaor y la tercera
del Fòrum Marítim Català.
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