El We
Are Water prosigue su ruta hacia el estrecho

Un
alisio inestable ralentiza la progresión del We Are Water hacia el
estrecho de Gibraltar
Las
condiciones actuales no son las más propicias para la progresión del
barco de Jaume Mumbrú y Cali Sanmartí, que navega con un ángulo de
ceñida limitado a causa de una avería en el sistema de
orientación lateral de su deriva.
La
situación meteorológica es compleja, ya que una baja presión situada
frente a Portugal se reforzará y moverá en dirección SW para centrarse
cerca de Madeira durante el fin de semana. Esta situación perturba
el patrón habitual de los alisios, generando vientos de Noroeste en la
latitud de Canarias. El We Are Water, situado más al sur, no puede
alcanzar estos vientos y se debate con vientos débiles de componente
NE que dificultan el avance hacia el Estrecho.
"Con la
información meteorológica que manejamos, estimamos llegar al estrecho
en unos nueve días, pero todo depende de cómo se mueva la baja
presión" comenta Cali Sanmartí.
Asimismo, Sanmartí ha añadido como hace unos días cambiaron el cuerpo
de la desalinizadora del barco, al percibir que el agua resultante del
proceso de potabilización tenía un gusto cada vez más salado debido a
la saturación de su membrana. Desde la salida de Barcelona, la
potabilizadora del We Are Water acumulaba más de 220 horas de
funcionamiento.
Precisamente en relación con el agua potable de a bordo, Cali ha
querido destacar la importancia de la gestión de los recursos en una
vuelta al mundo, y como esto les ha sensibilizado aún más respecto a
la importancia que tiene el agua potable en nuestro planeta. Además,
Cali ha destacado la labor de la Fundación We Are Water para preservar
el agua en los lugares más necesitados del planeta y la necesidad de
fomentar una nueva cultura del agua.
Después de dos días
haciendo frente a vientos débiles y de proa, el We Are Water saca
provecho de un frente frío que barre de Oeste a Este su zona de
navegación, generando vientos moderados de componente Oeste. Jaume
Mumbrú explicaba así el esperado cambio "ayer alcanzamos finalmente el
nuevo viento, izamos el spi y ponemos proa a nuestro próximo gran
objetivo, Gibraltar. Aliviados contemplamos como el barco avanza
alegre y las millas al Estrecho por fin empiezan a caer a gran
velocidad".
El We Are Water ya
navega por el Mediterráneo
Tras
cruzar el domingo por la mañana el estrecho de Gibraltar (a las 9 hora
española), el We Are Water progresa ciñendo en el Mar de Alborán. Este
mediodía le separaban de Barcelona menos de 400 millas.
Respecto
al paso del Estrecho, Jaume ha comentado que lo cruzaron entre alegres
y aliviados. "Estuvimos tres días apretando fuerte, navegando rápido
con el frente. Fue un alivio pasar, pues éramos conscientes de la
previsión de levante fuerte que se acercaba. A estas alturas, con la
fatiga acumulada por el material, hubiera sido muy arriesgado cruzar
el estrecho con temporal de levante", comentó Mumbrú
El We Are Water cierra la Barcelona World Race
2010

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Jaume Mumbrú y
Cali Sanmartí cruzan la línea de llegada a las 18:58:32. Han
empleado 132 días, 4 horas, 32 minutos y 32 segundos a una velocidad
media de 7,94 nudos
A las
18:58:32 el We Are Water cruzó la línea de
llegada de la Barcelona World Race frente al Hotel W de la Ciudad
Condal. Los catalanes Jaume Mumbrú y Cali
Sanmartí , novenos clasificados, se convirtieron así en el
último dúo que consigue completar la gesta de la vuelta al mundo a
dos. De este modo concluye una exitosa Barcelona World Race, en que
nueve de los catorce barcos que tomaron la salida el 31 de diciembre
han logrado regresar a la Ciudad Condal.
La media de
velocidad del We Are Water sobre el
recorrido teórico de 25.200 millas ha sido de 7,94 nudos, aunque en
realidad ha recorrido 30.282 millas náuticas a 9,54 nudos de media.
Sanmartí y Mumbrú han completado la que para
ambos es su primera vuelta al mundo. Mumbrú, abogado
de 45 años, cumple un sueño tras su larga experiencia en la clase Mini
y su participación en la Vuelta a Europa en el IMOCA Open 60 Optral en
1999. Para el ingeniero industrial de 41 años Cali Sanmartí,
esta primera Barcelona World Race completa una variada carrera
oceánica en la que destaca su participación en la Sydney-Hobart 2009.
El barco, el antiguo Cheminées Poujoulat de
Bernard Stamm, es un probadísimo diseño de
Pierre Rolland, botado en el año 2.000, y que se ha impuesto
en dos vueltas al mundo.
En esta
Barcelona World Race, Mumbrú y Sanmartí
han llevado alrededor del planeta el mensaje de la Fundación
We Are Water, que trata de sensibilizar a la sociedad sobre las
consecuencias derivadas de la escasez de agua y la importancia de
aprovechar los recursos hídricos.
La Barcelona World Race termina con la emotiva
llegada del We Are Water a la Ciudad Condal

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Los barceloneses
Jaume Mumbrú y Cali Sanmartí completan su primera vuelta al mundo a
bordo de uno de los barcos con más solera de la flota
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El Portal de la Pau se llena de
público y emoción para recibir al noveno y último barco de la regata
La Barcelona World Race 2010 ha concluido oficialmente
en su vertiente deportiva al cruzar la línea de llegada el
We Are Water, noveno y último barco que ha logrado
completar el recorrido de 25.200 millas alrededor del planeta. A las
18:58:32 Jaume Mumbrú y Cali Sanmartí
detenían el crono con un registro de 132 días 4 horas y 58 minutos y
32 segundos. Ambos patrones conseguían así cumplir su sueño de
terminar su primera vuelta al mundo, en que han promovido el mensaje
de concienciación sobre el cuidado del agua de la Fundación We Are
Water. Sanmartí y Mumbrú han
alcanzado este éxito a bordo de uno de los barcos más antiguos de la
flota, botado en 2000 y que cuenta en su palmarés dos victorias en
vuelta al mundo y un récord del Atlántico.
La emoción se dejaba ver en las caras de los patrones
barceloneses al amarrar en el concurrido portal de la Pau de su ciudad
y por fin abrazarse a sus seres queridos y recibir el cálido y sentido
homenaje del numeroso público reunido. Jaume Mumbrú,
abogado de profesión con un amplio currículum náutico, se mostraba muy
agradecido tras cruzar la línea de llegada:
“Nosotros, que somos navegantes no profesionales de Barcelona, hemos
sentido que representábamos a tantos y tantos amateurs que aman la
vela y el mar y que no pueden llegar a competir en una regata como
esta. Me siento un escogido porque dar una vuelta al mundo es algo
reservado para unos cuantos privilegiados porque muchos lo intentan y
pocos lo consiguen. Tuvimos la oportunidad y no la podíamos dejar
pasar. Lo único que podemos expresar es gratitud y el sentimiento de
ser unos auténticos privilegiados”.
Cali Sanmartí, ingeniero
industrial bregado en mil regatas, irradiaba felicidad al volver a su
ciudad tras completar la circunnavegación:
“Es difícil hablar viendo tanta gente conocida, con Barcelona aquí
delante, acabando una vuelta al mundo, una regata inmensa. Jaume y yo
somos muy afortunados de tener una regata que sale de casa y llega a
casa, lo cual es increíble. Este es un momento mágico”.
Una vez en puerto y ante un público entregado,
Jaume Mumbrú destacó especialmente la importancia de llevar
el mensaje de sensibilización sobre los recursos hídricos de la
Fundación We Are Water alrededor del mundo:
“Nos ha ayudado mucho llevar los colores de una organización que
transmite un mensaje y unos valores que han encajado perfectamente con
el espíritu de nuestra regata y de nuestra historia”.
Ambos patrones coincidían en que se han sentido
humildes ante la inmensidad y la fuerza del mar en una embarcación de
60 pies. “Creas una simbiosis con el barco y la naturaleza. Por
mucha tecnología y medios que tengas, allí te sientes pequeño y te das
cuenta que, si te integras, los mares quedan en tu mente. La
naturaleza y lo que hemos vivido no lo olvidaré nunca”, afirmaba
Sanmartí.
Para superar todos los reveses durante más de cuatro
meses en el mar, en el We Are Water han ido
paso a paso sin perder de vista el objetivo. En este sentido,
Jaume Mumbrú aseguraba: “Una de las
cosas de las que estamos más contentos y uno de los secretos es que
nunca hemos perdido de vista nuestro objetivo. Nos hemos fijado en
ello, escuchando al barco, no poniéndonos en la línea roja porque eso
tendría un coste. Nuestro compromiso con el proyecto era acabar la
regata, que es un objetivo muy difícil. Cualquiera que consigue
acabar, gana”.
Tras la larga circunnavegación, los patrones del
We Are Water sólo pensaban en pasar tiempo
con sus seres queridos “Ahora toca vivir lo más humano, sentir el
calor, la piel. Lo demás ya vendrá”, concluía
Sanmartí.
El delegado de deportes del Ayuntamiento de Barcelona y
presidente de la Fundació Navegació Oceànica Barcelona, Pere
Alcober, ha dado la bienvenida a la ciudad al equipo
We Are Water, acompañado del adjunto a la
presidencia del Port de Barcelona, Joan Colldecarrera.
La regata del We Are Water

El We Are Water
ha protagonizado una regata dura que ha requerido el
máximo esfuerzo de sus patrones, Jaume Mumbrú y
Cali Sanmartí, y dos paradas técnicas (en Wellington
y Ushuaia) para cumplir su objetivo. Este no era otro que completar la
circunnavegación llevando el mensaje de la Fundación We Are Water
alrededor del mundo, ayudando en la concienciación sobre la escasez de
recursos hídricos. De paso, ambos patrones cumplían un sueño
largamente buscado, un reto personal al alcance de muy pocos, como es
completar una vuelta al mundo.
El inicio de la Barcelona World Race fue muy positivo
para el We Are Water, con una navegación muy
acertada en las primeras dos noches, y logró pasar el estrecho de
Gibraltar con cuatro barcos por la popa.
Ya en el Atlántico llegó el primer contratiempo. El
primer frente con entre 25 y 30 nudos de proa originó un incidente al
fallar el piloto automático en mitad de la noche. Con el barco medio
volcado, Cali Sanmartí sufrió una contractura de
espalda que le dejó postrado obligando a Jaume Mumbrú
a trabajar al límite casi hasta Canarias.
Este esfuerzo y cansancio extra originó otro incidente
a la altura de Cabo Verde: la pérdida de un spinnaker en una maniobra
de arriada, que lo dejó inservible tras caer al agua. Era una mala
noticia justo cuando comenzaban a soplar alisios, pues se quedaban sin
la vela más conveniente, viéndose sobrepasados por todos sus rivales.
Fue un duro golpe anímico para Mumbrú y
Sanmartí, que escribieron: “Tras la rotura estamos perdiendo
contacto con los barcos cercanos, pues las condiciones actuales (20-24
nudos NE) son perfectas para la vela perdida. Navegamos en su lugar
con el gennaker fraccionado, lo que nos hace unos 2 nudos más lentos
cada hora y nos obliga a navegar 10 grados más orzados »
Sin embargo, el paso de las calmas ecuatoriales fue
poco menos que ideal para el We Are Water,
que encontró la ventana perfecta para no detenerse. Ya en el Atlántico
Sur adelantaron al Fòrum Marítim Català y se
acercaron al grueso de la flota. Fue probablemente el momento más
dulce de la regata para el We Are Water, que
tras casi veinte días de regata estaba a poco más de 300 millas del
líder, por aquel entonces el Estrella Damm.
El anticiclón de Santa Helena, sin embargo, produjo un
corte entre la cabeza de la flota y los tres últimos (Central
Lechera Asturiana, Forum Marítim Català
y We Are Water), que se quedaron
descolgados. El Gran Sur con sus puertas de seguridad fue complicado
para el Sanmartí y Mumbrú, que
tuvieron poca suerte con la meteorología, ya que cada vez que tenían
que ascender hacia las puertas encontraban vientos de proa, siendo el
We Are Water un barco radicalmente concebido
para vientos portantes.
Agua y electrónica no se llevan bien
La navegación transcurrió sin incidentes hasta el mar
de Tasmania, donde se formó una fuerte borrasca justo sobre ellos, con
entre 50 y 60 nudos de proa que pronto pasaron a ser de popa. Esto
originó un oleaje muy peligroso y en una clavada de proa una ola de
popa los atravesó y escoró el barco brutalmente, rompiéndose la lona
protectora del tambucho y entrando gran cantidad de agua en la cabina.
En ese momento se produjo un apagón electrónico a bordo y saltaron
todas las alarmas. Mumbrú y Sanmartí
pusieron el We Are Water a la capa y
empezaron a achicar. Poco a poco fueron recuperando equipos, pero
algunas piezas se habían dañado. Esperaron una calma para reparar que
nunca llegó. Así, el mar no les dio tregua y les obligó a plantearse
una parada en Wellington. Pero pasando el Estrecho de Cook sin
intención de detenerse la meteorología se complicó y les hizo dar
media vuelta y fondear unas horas. Las condiciones de viento duro de
proa aconsejaban una escala para asegurarse de que el barco podía
seguir adelante tras el incidente de la ola.
La rotura de la botavara
Al retomar la salida las condiciones fueron mejores,
con vientos portantes moderados hasta unas 1500 millas de Hornos,
donde encontraron una gran borrasca con vientos densos del sur de
entre 50 y 60 nudos, que tuvieron que afrontar con las máximas
precauciones, arriando solent y mayor. Pero un inexplicable golpe de
mala suerte rompió la botavara en una ola cuando navegaban sin
problemas con el tormentín. “Nunca antes habíamos recogido y
fijado con tanto cuidado y rigor la botavara y la vela mayor. No
entendemos qué ha podido ocurrir. Nos miramos con rabia. Esta no la
esperábamos…”, escribieron los patrones. Mumbrú
y Sanmartí se plantearon si podrían arreglarlo
fondeados cerca de Ushuaia por sus propios medios, pero el intenso
frío complicaba que la reparación fuese fiable. Así, los patrones
valoraron que lo más correcto era efectuar una parada en Ushuaia.
Reparada la botavara reemprendieron la marcha en el
Atlántico, que salvo una borrasca cerca de Malvinas les presentó pocas
dificultades serias, aparte de largos días de ceñida prácticamente
hasta Madeira. Allí encontraron un frente que les acercó más rápido al
Estrecho de Gibraltar y al Mare Nostrum, el último y tranquilo tramo
hacia el éxito de la llegada a Barcelona. “Nos adentramos de nuevo
en el Mediterráneo con un mar suave y una luz intensa, con la
sensación de volver a un lugar conocido. Estamos en la recta final de
nuestro largo viaje”, explicaban felices Mumbrú
y Sanmartí.
Fundación We Are Water

La Fundación We Are
Water, impulsada por la empresa Roca, tiene como objetivo sensibilizar
a la población sobre la necesidad de paliar los efectos negativos
relacionados con la falta de recursos hídricos en el mundo fomentando
una nueva cultura del agua y mediante el desarrollo de proyectos de
cooperación y ayuda a diversas organizaciones como Educación Sin
Fronteras, Fundación Vicente Ferrer, Intermón Oxfam y Unicef.

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