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Delta Dore: rotura del mástil

 

Era sin duda la pieza del monocasco que Jérémie Beyou cuidaba como a la niña de sus ojos. "El objetivo es durar, somos prudentes" aseguraba en cada conexión telefonica". Y sin embargo, el mástil se rompía en mitad de la pasada noche. La vuelta al mundo a dos y sin escalas que Jérémie decidió compartir con Sidney Gavignet acaba de terminar, en algún lugar entre Sudáfrica y el continente antártico, en los 47ºS y 33º E. El monocasco tiene las alas rotas y no puede regresar solo, un mes después de la salida de una maravillosa aventura para los dos regatistas y los más de 600 colaboradores de Delta Dore

Desde que el sábado 8 de diciembre, cuando el PRB, líder de la regata, partía su mástil, el Delta Dore navegaba detrás del trío de cabeza en 4º posición. Los dos hombres, cuyo principal objetivo era terminar la regata, navegaban extremando las precauciones ante cualquier orzada, cualquier ola, cualquier chubasco. Mientras el grupo en cabeza ganaban distancia a velocidades desenfrenadas, Jérémie Beyou y Sidney Gavignet no se dejaban abatir y continuaban avanzando a su ritmo, sin olvidar su espíritu competitivo. En la noche del lunes al martes, Jérémie Beyou se levanta para hacer su guardia mientras Sidney está en la mesa de cartas, navegando con el piloto automático. Un gran crujido hace que Sidney se precipite al exterior: el mástil bloquea la salida y ha caído sobre el techo y la bañera. Jérémie no podía esconder su temor: “¡Es imposible, no puede ser el mástil!” Tras lanzar la jarcia por la borda para salvar el casco, Jérémie y Sidney avanzan a 3 nudos con un pequeño aparejo de fortuna

En ese momento, el equipo técnico pone en marcha el plan de asistencia para ir a su encuentro. El Delta Dore se encuentra a 1000 millas de Ciudad del Cabo y no dispone más que de 188 litros de combustible, el equivalente a dos días de autonomía a motor. Sin embargo, son necesarios por lo menos 12 días para llegar a puerto. La maquinaria se ha puesto en marcha y rápidamente, Delta Dore autoriza fletar un catamarán a motor desde Ciudad del Cabo para llegar hasta el Delta Dore y hacer frente a la situación, en función de las condiciones meteorológicas del momento. Habrá que escoger entre remolcar el monocasco, suministrarle combustible o montar un aparejo de fortuna. A bordo, Fanch Guiffant, miembro del equipo técnico, será el encargado de ayudar a los dos regatistas. El barco de asistencia se encontrará con el Delta Dore a finales de semana.  

Delta Dore, la empresa especialista en domótica con sede en Bretaña y delegación comercial en España, está más que nunca junto a sus skippers. Como hasta ahora, se mantendrá informados a colaboradores y clientes del desarrollo de la regata, sin olvidar el siguiente objetivo: la preparación de la Vendée Globe 2008.

Testimonio de Jéremie Beyou: “Teníamos un viento de 24 nudos, con puntas de 32. Era el momento del cambio de guardia, todo marchaba bien, con las velas bien trimadas. Llevábamos un rizo en la mayor y trinqueta. Sidney estaba encendiendo el motor para cargar baterías, se ha levantado de la mesa de cartas y he escuchado un gran crujido. 

Sidney ha sacado la cabeza y ha visto el mástil sobre el roof. Lo primero ha sido ponernos en traje de supervivencia, era impresionante oir el ruido del carbono crujiendo sobre nuestras cabezas. Hemos preparado la balsa con el Iridium de socorro. El trozo de mástil golpeaba el tejadillo y nos acordamos de cuando Isabelle Autissier perdió el palo y éste acabó por estropear el casco Era peligroso salir por detrás, así que hemos salido por la proa. El mástil estaba en dos trozos, una parte en el agua por babor y estábamos atravesados al mar. La perilla del mástil, en el agua, hacía de ancla de capa y con cada ola golpeaba el casco.

Cada ola era más potente, se podía hacer un agujero en el casco y abrir una vía de agua.

Todo ha sido muy rápido, en un momento el mástil estaba ya en el agua, después de serrarlo y cortar los cables. En 40 minutos habíamos limpiado todo y, ya dentro, hemos analizado la situación. Hemos preparado un aparejo de fortuna con el tormentín, parece vagamente un calcetín... y nos empujará un poco.

Surfeando, podemos avanzar a 4,5 nudos y progresamos hacia el NE.

El mástil era una de las piezas a las que he prestado una atención especial. Una persona del equipo técnico estaba a cargo del mástil, no hemos trapicheado con las cantidades de carbono. ¡Este mástil era una estaca y nunca había protestado! había aguantado mucho más, no entiendo lo que ha podido pasar. “

El estado anímico de Jérémie Beyou: "Interiormente, no tuve tiempo de  pensar en nada : había que actuar deprisa. Ahora tengo la rabia, terminar la historia de esta manera, después de todo este trabajo, de tanta implicación y sobre todo, de este principio de regata que nos ponía en posición de ataque cada dos o tres días. Me revuelve las tripas. Abandonar una regata, especialmente esta, es tan difícil ! Sabemos que riesgos asumimos al salir, pero nunca piensas en que tendrás que abandonar…

Ver a los demás continuar sin nosotros me da ganas de salir otra vez.

Y mi decepción crece debido a la vuestra, a la de todos los colaboradores ; con todos el apoyo y los ánimos que recibimos desde el principio. Y mi equipo, que ha trabajado tanto y al que le devuelvo un barco amputado. Habrá que remontar  resto, confiad en mi. A pesar de todo, la experiencia vivida es muy valiosa y la motivación y las fuerzas que voy a sacar de esto, también. Lo que no mata, engorda. Jérémie"

 

El agradecimiento de Sidney Gavignet: He hablado mucho de mi hasta ahora, de mis emociones y de mi forma de ver las cosas. La aventura está a punto de terminar y quiero aprovechar que está dormido para hablaros de Jérémie, patrón del Delta Dore.

Le estoy sumamente agradecido de haberme escogido para compartir estas millas con él. Estar en la salida era una gran suerte para mi, estar en la llegada lo hubiera sido aún más. Se suponía que yo debía aportar la madurez y la experiencia a nuestra pareja, pero en numerosas ocasiones se imponían sus propuestas, sabias y maduras. Su “sentimiento” del barco es justo y su sentido de las prioridades, una obsesión.

Su naturaleza « angustiada » no es siempre fácil para convivir, pero se aprende rápido a que son las ganas de hacerlo bien, de hacer lo correcto que le atenaza.

No habremos sido muy charlatantes, el objetivo de nuestra asociación no era ese y el bueno de Jérémie es un verdadero bretón, no hablan mucho esas gentes.

Lamento profundamente no poder demostrar lo que adelanto, creo realmente que Beyou está a la altura, que con Beyou, Delta Dore cuenta con un “señor”. Darán un gran golpe en la próxima Vendée Globe.

Su frustración es enorme, mucho mayor que la mía ; cuando la supere, nadie duda que sus resultados serán sin precedentes.

Gracias Jérémie. Sidney”

 


 

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