Emirates Team New Zealand entraba en la caja de
presalida por estribor, trasluchaba y se iba a la
derecha evitando encontrarse con la proa del SUI
100, que entraba por babor. Ed Baird se hacía con
la derecha a tres minutos de la salida y navegaba
hacia la parte baja del cajón para después
trasluchar y dejársela a Barker, que iniciaba un
ataque feroz para llevar a Alinghi contra la línea.
Baird aprovechaba su posición a sotavento para
orzar al NZL 92. Los costados de ambos barcos
estaban separados por apenas un par de metros, lo
que obligaba al NZL 92 a virar a 10 segundos de la
salida. Barker y sus hombres se quedaban clavados,
navegando a 6 nudos, mientras Ed Baird gobernaba el
SUI 100 a toda velocidad para hacerse con dos
esloras de ventaja.

Alinghi acababa de
dar el primer golpe y ganaba la salida con claridad para marcharse
amurado a estribor hacia el lado izquierdo del campo, mientras los
kiwis se iban hacia la derecha. 120 segundos después de la salida,
cuando ambos barcos navegaban con 1.000 metros de separación lateral,
el táctico de Alinghi, Brad Butterworth, ordenaba a su caña virar para
marcharse a buscar el barco neozelandés, que navegaba en una zona del
campo de regatas mucho más favorable. Y nada más comenzar, un role a
derechas destruía por completo la ventaja de Alinghi.
Cuando ambos barcos
se encontraban por primera vez, cinco minutos después de la salida, el
NZL 92 estaba más de cuatro esloras por delante y viraba sobre la proa
del SUI 100 de forma implacable.

El barco suizo
volvía a buscar de nuevo la izquierda y hacía un bordo muy largo,
mientras los kiwis navegaban unos minutos hacia la derecha para
después virar y cubrir en la distancia. Dean Barker y sus hombres
habían descifrado a la perfección el viento y se habían sincronizado
con el role aumentando cada vez más su ventaja en dirección a la boya
de barlovento. 150 metros, 200 metros, 250, 300, 350. la distancia era
cada vez mayor. Mientras el NZL 92 navegaba directo hacia la boya, el
SUI 100 se veía obligado a hacerlo en un rumbo mucho más abierto.
Cerca del layline
de la izquierda, Butterworth ordenaba de nuevo la virada y se marchaba
a buscar el centro del campo. El táctico de Emirates Team New Zealand,
Terry Hutchinson, se dedicaba a hacer su juego habitual, cubriendo
cada maniobra de los suizos sin importarle lo lejos que estuvieran.

Emirates Team New
Zealand montaba la boya de barlovento 1:23 segundos antes, una
distancia imposible de remontar en la mayoría de las regatas.
En el tramo de popa,
Alinghi trasluchaba primero para buscar ese role que les llevara a
recuperar más de 400 metros de desventaja. Los kiwis respondían a la
maniobra, pero los suizos navegaban en una zona con más presión. El
SUI 100 navegaba a 10,2 nudos, mientras el NZL 92 lo hacía a 9,7 y esa
diferencia estaba devolviéndole la esperanza al Defender.
En cuanto la
distancia dejaba de reducirse, Alinghi volvía a trasluchar, los
neozelandeses respondían. Maniobra, respuesta, y así iba a transcurrir
todo el tramo de popa. Butterworth había descifrado uno de los cientos
de claves del campo de regatas y Alinghi se iba acercando con temple a
la popa del NZL 92.

La llegada a la
puerta de sotavento iba a ser dramática para los kiwis. Jero Lomas, el
proa del NZL 92, caía al agua, pero lograba volver a ascender como un
acróbata sujetándose de una escota. La arriada de spinnaker era un
desastre, la vela no entraba en el tambucho y navegaban con un rumbo
muy abierto, con el spinnaker enganchado entre el génova y los
obenques y los tripulantes más concentrados en poder recuperar la vela
que en navegar. Mientras, Alinghi montaba a la perfección y remontando
metro a metro hacia barlovento.


La segunda ceñida
resultaría crítica. Los kiwis viraban para buscar el cruce contra un
Alinghi que estaba a apenas un par de esloras después de haber montado
la puerta de sotavento a más de un minuto. Barker viraba para cubrir,
los suizos viraban para buscar espacio. Y lo lograban, tras el segundo
cruce, ambos barcos se separaban más de 1.500 metros. Al igual que en
la primera ceñida, Alinghi buscaba la izquierda mientras Emirates Team
New Zealand, se iba a la derecha. Sin embargo, el resultado iba a ser
totalmente opuesto. En el siguiente cruce, en el centro del campo de
regatas, Alinghi era capaz de colocar su proa un metro por delante y
obligaba a Barker a virar a sotavento suyo. Butterworth y sus hombres
se hacían con el control.

Barker intentaba
orzar a Baird a toda costa para obligarle a virar, pero el
estadounidense a la caña del barco suizo aguantaba al máximo antes de
maniobrar para marcharse a buscar la boya de barlovento. Los kiwis
lograban recuperar su liderazgo con una milla de ceñida por navegar.
Butterworth había visto algo en la izquierda del campo, y en cuanto
Alinghi se ponía 10 metros por delante, ordenaba la virada para buscar
el cruce.
Barker arribaba en
busca de velocidad y Baird le colocaba la proa para obligarle a virar
de nuevo hacia la derecha del campo. La llegada a la boya iba a ser
terrible para los nervios de los tripulantes. La presión estaba al
máximo, a punto de de explotar. Ambos barcos en amuras opuestas,
Alinghi con más velocidad y Emirates Team New Zealand con preferencia.
¿Quién iba a llegar por delante? ¡Y era Alinghi! Los kiwis montaban
barlovento a 15 segundos.

En el tramo final,
Alinghi se llegaba a hacer con más de 120 metros de ventaja, pero los
kiwis remontaban para reducirla con apenas 6 nudos de viento en el
campo de regatas. La tensión de la última media hora iba a ser
terrible para ambos. A penas una milla de la línea de llegada, Barker
y los suyos eran capaces de hacerse con el liderazgo durante unos
segundos. Butterworth recuperaba el control por un momento. La escena
se repetía en dos ocasiones, pero en los últimos cinco minutos, el NZL
92 se iba a hacer con el liderazgo para ganar una regata épica.

© Copyright 2007. Fondear, S.L.