A las
14:55, ambos barcos iniciaban por segunda vez la
disputa de la salida en la final de la Louis
Vuitton Cup. Luna Rossa Challenge llegaba por el
lado izquierdo y Emirates Team New Zealand entraba
con la ventaja del lado derecho. En el inicio de la
presalida, Dean Barker hacía valer su preferencia
de paso y obligaba a los italianos a aproarse.
Ambos barcos permanecían
parados frente al viento poco más de un minuto, hasta que los kiwis
arribaban para marcharse hacia la flota de espectadores. Los italianos
hacían lo mismo para acechar por detrás. Tras acelerar y hacerse con
la velocidad suficiente, el NZL 92 viraba 360º y se colocaba a popa
del ITA 94. Al igual que en la jornada previa, 90 segundos antes de la
señal de salida, ambos barcos se arrinconaban en el lado derecho.

Medio minuto después,
Spithill atacaba para intentar hacerse con la derecha y Barker
respondía haciendo caer su proa. Esto forzaba a Spithill a arribar
justo delante del NZL 92, una maniobra muy arriesgada que provocaba la
protesta del barco neozelandés. Los jueces no veían ilegalidad y
enseñaban la bandera verde. Spithill había corrido un gran riesgo para
hacerse con la derecha y lo había logrado, pero faltaban poco más de
15 segundos para la salida y su barco había perdido mucha velocidad.

Al cruzar la línea, la
embarcación patroneada por Dean Barker se había hecho con algo más de
una eslora de ventaja hacia el lado izquierdo del campo. El ITA 94
partía navegando con el mismo rumbo durante unos segundos. Es
imposible vivir a barlovento y con una eslora de desventaja, y James
Spithill se veía obligado a virar para buscar la derecha. Barker
estaba esperando esa reacción para imitarla y colocarse así entre el
ITA 94 y la boya. La regata acababa de comenzar y los kiwis se habían
hecho con el control.
Este bordo en dirección
al lado derecho, acababa cuando Luna Rossa iniciaba una guerra de
viradas para intentar escapar del control del NZL 92. Pero en cada una
de la veintena de maniobras que ejecutaba cada barco, los kiwis se
hacían con metros de ventaja y estiraban su liderazgo para izar el
spinnaker 25 segundos antes.


Pocos minutos después de
iniciar el primer tramo de popa, el táctico de Luna Rossa, Torben
Grael, ordenaba ejecutar una trasluchada para buscar separación
lateral. Los neozelandeses aguantaban dos minutos antes de responder a
la maniobra y, en cuanto lo hacían, los italianos trasluchaban de
nuevo. Navegando con viento a favor, ambos barcos se alternaban las
amuras hasta seis veces. El ITA 94 buscaba un error en el barco kiwi
que no se iba a producir. Es más, el NZL 92 llegaba al ecuador de la
regata con un liderazgo de más de 150 metros y 35 segundos.
En la segunda ceñida,
los italianos lo intentaban todo para escapar del marcaje de Emirates
Team New Zealand, que se dedicaba a cubrir cada una de sus viradas.
Virada, respuesta, virada, respuesta. ese es el juego que le gusta al
NZL 92 y a eso jugaban a lo largo de las 3,3 millas del tramo. La
distancia a remontar por los italianos era cada vez más amplia.
Maniobra a maniobra, los kiwis se iban haciendo con un colchón de
ventaja que llegaba a superar los 200 metros.
Nada más iniciar la
última empopada, Grael ordenaba la trasluchada y los kiwis
reaccionaban para cubrir la maniobra. Una vez más, el NZL 92 se
colocaba entre los italianos y la boya, que esta vez era ya la línea
de llegada. Dos a cero en la final al mejor de nueve. Los italianos
deben ganar cinco regatas antes de que los kiwis logren tres
victorias.
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