En la
presalida, James Spithill hacía valer su derecho de
paso al entrar en la caja y obligaba a Dean Barker
a orzar y aproar el NZL 92. Ambos barcos
permanecían con las proas apuntando al viento
durante dos minutos hasta que Barker aprovechaba el
espacio entre ambos barcos para hacer caer la proa
y marcharse a la derecha. Spithill era capaz de
recuperarla 90 segundos antes de la salida y ambos
barcos partían en paralelo, amurados a estribor en
dirección al lado izquierdo del campo. Luna Rossa
viraba hacia la derecha poco después de partir y
Emirates Team New Zealand respondía. Ambos barcos
se dirigían en ese momento hacia el layline de la
derecha, el ITA 94 a sotavento y el NZL 92 media
eslora más cerca de la victoria.

Siete minutos después de
la salida, Luna Rossa lograba colocar su proa ligeramente por delante
en un bordo muy largo hacia la derecha. El role les estaba
favoreciendo y navegaban con mejor velocidad respecto a la posición de
la boya. La apuesta de los italianos era muy ambiciosa, sólo si
lograban suficiente ventaja iban a poder llegar al primer cruce en una
posición fuerte. Y exactamente en el minuto 14, Luna Rossa viraba para
buscar a Emirates Team New Zealand. Ambos barcos llegaban totalmente
igualados y Spithill hacía valer su preferencia de paso para colocarse
a barlovento del barco neozelandés. El primer cruce era para el ITA
94, que aprovechaba los escasos 6 metros de ventaja que había obtenido
para mantener bajo control al NZL 92.
Ambos barcos hacían un
bordo de 180 segundos hacia la izquierda, hasta que Luna Rossa viraba
y se marchaba de nuevo a buscar la derecha. Los kiwis, como siempre,
respondían y se hacían con un ligero liderazgo. Ahí terminaban todas
las oportunidades para el ITA 94 de hacerse con la victoria; ahí
quedaba prácticamente sentenciado el final de su participación en la
32ª America's Cup. Los kiwis se los llevaban al layline de la derecha,
los sacaban del campo de regatas y les obligaban a colocarse a
barlovento en la última virada antes de la boya. Y, como ocurrió en la
regata anterior, Luna Rossa estaba ligeramente por detrás y sometido,
perdiendo metros en dirección a la boya.

Los kiwis montaban 20
segundos antes y se marchaban 100 metros. Pero Luna Rossa aún tenía
algo que decir. Sabían que los kiwis siempre imitarían sus movimientos
y amagaban la primera trasluchada. El NZL 92 completaba la maniobra y
se iba hacia la derecha mientras el ITA 94 mantenía su rumbo arañando
metros. Pero en cuanto los italianos trasluchaban, los kiwis se
marchaban de nuevo tres esloras, que volverían a caer en la siguiente
maniobra.
En la empopada, los
italianos habían logrado remontar y mantener abiertas sus
posibilidades. Los mismos 20 segundos que les separaban en la primera
boya, eran los que les diferenciaban en la puerta de sotavento. Ambos
barcos montaban por la boya de la derecha ejecutando arriadas
perfectas.

Nada más montar, los
italianos se iban a buscar la izquierda y los neozelandeses respondían
para cubrir cada uno de sus movimientos. Los italianos iniciaban una
guerra de viradas en el centro del campo de regatas y, por primera vez
en la final, conseguían ir remontando. El NZL 92 hacía valer la
preferencia del barco que llega a los cruces por la derecha, pero el
ITA 94 parecía cómodo en su posición. En cada virada, lograba recortar
diferencias. Estaban luchando por su vida y lo hacían con honor. Pero
la segunda mitad de este tramo contra el viento les terminaría de
matar. El viento rolaba a derecha y favorecía al barco kiwi. El NZL 92
montaba la boya de barlovento por última vez en esta Louis Vuitton Cup.
Luna Rossa lo hacía, una vez más, exactamente 20 segundos después.

Los italianos lo
intentaban todo y mantenían la presión hasta el último minuto de la
regata. Cada vez que trasluchaban, estaban más cerca de la popa del
NZL 92. Pero no lo lograrían. Para poder aspirar a la America's Cup,
primero hay que ganar la Louis Vuitton Cup, y eso es lo que Emirates
Team New Zealand ha hecho hoy en Valencia, a 19.000 kilómetros de su
Nueva Zelanda natal

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