Hace unos días partió la nueva edición de la Transat 650, con
nada menos que 89 barcos participantes de 16 países, de entre
los cuales contamos con Alex Pella, regatista valenciano con un
gran porvenir. Desde La Rochelle hasta Salvador de Bahía en
Brasil, 4.200 millas náuticas con un solo Stop en Madeira.
Así es la nueva edición de la
importante regata transoceánica.

Una regata tan
mítica como bella en la que compiten barcos pequeños pero de enormes
prestaciones y con avances técnicos que en muchos casos se acaban
imponiendo años más tarde en las categorías superiores de los IMOCA y
OPENs 60 y OPEN70. La transat 650 es una auténtica cantera de la que
salen a la luz los mejores regatistas del mundo:
Ellen Mc Arthur,
Isabelle Autissier, Catherine Chabaud, Yves Parlier, Jean-Luc Van Den
Heede, Michel Desjoyaux, Loïck and Bruno Peyron, Yvan and Laurent
Bourgnon, Roland Jourdain, Sébastien Josse, Thomas Coville, Lionel
Lemonchois, Halvard Mabire..…
Todos corrieron primero la entonces llamada Mini-Transat.
La primera regata
fue organizada por el skipper británico Bob Salmon y tuvo lugar hace
30 años celebrándose la carrera de forma bianual, hasta esta su
edición nº16. La limitación a 6,5 metros de eslora garantiza
presupuestos muy asequibles a cualquiera de los equipos participantes.
Cruzar el Atlántico en un barco tan pequeño y en solitario conlleva
muchos esfuerzos y privaciones. No se hace por dinero, es algo que se
hace solo por la belleza de navegar y por el amor hacia el océano.


La primera etapa
cruza el golfo de Vizcaya en donde pueden darse vientos favorables o
por el contrario aparecer una típica depresión característica de esta
zona que obliga a navegar más al noreste para aprovechar la rotación
de los vientos. La llegada a Madeira suele ser bastante técnica ya que
los cambios de viento son frecuentes.
La segunda etapa parte el 6 de
Octubre conduciendo a los participantes hacia el hemisferio sur. A la
latitud de Canarias lo clásico es tomar rumbo Oeste o dirigirse hacia
Cabo Verde para a continuación dirigirse hacia los Doll-Drums o zonas
de convergencia intertropicales en donde tan pronto se puede coger un
fuerte chubasco con 50 nudos de viento, como quedar encalmados durante
horas interminables. Tras el paso del ecuador el destino es Bahía

Michel Desjoyeaux Mini-Transat 1991: “Estos barcos son verdaderamente
laboratorios de experimentación naval.”

Los Barcos de la Transat 650
Se establecen dos
categorías entre customs o prototipos y barcos de serie. En ella
aparecieron los primeros mástiles de carbono, los primeros veleros de
doble timón, las primeras quillas basculantes. Pero siempre limitados
a los 6,50 metros de eslora y 3 metros de manga. El calado en
prototipos es como máximo de 2 metros ó 1,6 para los de serie.
El denominador
común es reducir peso como sea, especialmente en las alturas. Por cada
kilo de peso que se logra reducir en el mástil, es posible reducir
hasta 3 kilos en la quilla y por esta razón se investiga tanto en el
desarrollo de mástiles livianos en fibra de carbono.
Vida a bordo

Lo más
significativo es la necesidad de descansar por periodos de 20 minutos
durante la noche. Es necesario comprobar la presencia de buques y
cargueros en rutas comerciales, cambiar velas, tener en cuenta la
rotación del viento o ajustar el piloto automático, con mucha
frecuencia. Dormir por períodos de sueño de menos de media hora es una
de las claves del éxito. Las comidas son escasas pero muy nutritivas,
ya que embarcar víveres para más de 30 días supone un sobrepeso
importante. Por ello se cuida mucho el tipo de alimento llevado a
bordo y la facilidad con que se pueden preparar.
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La primera etapa

La flota de 89 participantes solitarios de entre los cuales se
cuentan 6 mujeres ha iniciado en La Rochelle la primera etapa de 1.100
millas hasta Madeira, Tras permanecer 48 horas inmovilizada debido al
retraso de la salida.
Con viento del N-NE de unos 15 nudos de intensidad, sin apenas oleaje
y un sol radiante, los participantes han navegado un corto (1,5
millas) tramo de desmarque en ceñida. Los regatistas más jóvenes, de
acorde a su mayor ansiedad, viraban la baliza en cabeza, poniendo
rumbo al suroeste. Los nervios y la inexperiencia a veces pasan
factura, y el líder provisional –Adrien Ardy- en el desmarque ha roto
el espí, instantes después del desmarque.

En este inicio de regata, Alex Pella
ha mantenido la tónica habitual en él: no precipitarse, evitar
colisiones y averías en el
"Generalitat
Valenciana"
en una salida tan numerosa, navegando de menos a más tras virar la
baliza de desmarque y envergar su espí más grande. Dicho y hecho, pues
sin estar en cabeza en el desmarque no ha cedido muchos metros para
empezar su constante pero consistente rumbo a Finisterre, con el
objetivo muy claro: “Trataré de evitar
roturas y averías pensando en asegurar un prudente resultado en esta
primera etapa. No pienso en un puesto al llegar a Funchal, si no
minimizar el tiempo que puedan sacarme. A veces, por querer ir por
nota puedes perder mucho, y entonces ya es complicado arreglarlo en la
segunda etapa. Estoy motivado y me siento muy cómodo con el barco. Mi
nuevo plano vélico tal vez nos dé una agradable sorpresa”.

La esperada bajada del viento ha propició que los “ministas” soltasen
el rizo de las mayores y aprovechar las suaves condiciones para
navegar con todo el trapo, en su afán por llegar a cabo Finisterre y
abandonar los peligros del Golfo de Vizcaya cuanto antes. Travesía por
el Golfo de Vizcaya, una dirección que se mantendría a lo largo de la
costa portuguesa, y prácticamente hasta la llegada a Funchal, la bella
capital de las Islas Madeira. Las primeras estimaciones hablaban de
7-9 días para recorrer las 1.100 millas de esta primera etapa.

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Información sobre la
"Transat
650"
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