2007

Doblar el cabo de Hornos

Kojiro Shiraishi pasaba también el cabo de hornos un par de días después del genial Stamm.

 

Por cierto que la totalidad de las últimas fotos sobre la velux se deben gracias al envío por inmarsat de las fotos que Kojiro procesa y envía con su pequeña cámara digital. Gracias Kojiro, y muy mal por los demás navegantes que no se lo han currado ni un minuto!

En la media noche de ayer, el lider de la VELUX 5 OCEANS, Bernard Stamm, doblaba Cabo de Hornos tras 23 días de regata de la 2ª etapa. Aunque es la tercera vez que el skipper suizo dobla el peligroso cabo, esta legendaria zona todavía le causa impresión: Esta vez he pasado a tan sólo 2 millas del Cabo” comentaba a la organización esta misma mañana, “y ha sido a la luz del día, al caer la tarde. Hacía mucho viento y había mucha mar, pero aún así había muchísima claridad así que lo pude ver claramente

Para Stamm, este pico sumergido en el extremo Sur de la cordillera de los Andes es una zona inhóspita: “Mientras te ocupas de doblar Cabo de Hornos, asegurándote de mantenerte a salvo, todavía tienes tiempo de admirar ese lugar. Es fantástico divisar un trozo de tierra después de 3 semanas enteras en el mar. Pero el tiempo no era muy bueno y el Cabo de Hornos no parece gran cosa, un poco lúgubre e inhóspito. Pero aún así es tierra. Doblé el Cabo entre 2 tormentas y cuando las nubes están tan bajas, no parece tan bonito”.

Uno de los momentos más destacados en una travesía de vuelta al mundo es el paso por el cabo de Hornos. Durante siglos ha sido un lugar temido entre los marineros, y por una buena razón. Tal y como hemos dicho, los sistemas meteorológicos del océano Austral se enfurecen hacia el este sin ser contenidos por ninguna porción de tierra firme –hasta que se encuentran con el estrecho de Drake, el canal de 450 millas de anchura que separa el extremo meridional de Sudamérica y la península Antártica-. Esta zona no sólo representa un embudo para las condiciones meteorológicas, sino también para el mar. En este punto, el fondo del mar pasa en el espacio de tan sólo 15 millas de 4.000 metros a tan sólo 50, uno de las paredes más verticales del mundo natural. Al pasar a través de esta zona cuando el viento ha estado soplando con fuerza, se pueden desarrollar olas gigantes – de más de 30 metros capaces de llevar a pique hasta los barcos más grandes.


 

Stamm describe la escena mientras doblaba el Cabo con 40 ó 50 nudos de viento: "Fue muy duro y podríamos compararlo con las condiciones que tuvimos en el Golfo de Vizcaya. Te lleva unas cuantas horas doblarlo y una vez de vuelta en el profundo mar, parece que vuelves a la normalidad. No me sorprende que haya tantas historias acerca de naufragios en este lugar porque es verdaderamente especial. Ahora voy a seguir adentrándome en el Sur durante 2 ó 3 días y luego me dirigiré al este.”

El último informe de posiciones de la VELUX 5 OCEANS sitúa a Stamm a unas 1.800 millas delante de Kojiro Shiraishi, pero el navegante suizo no está satisfecho. “Con los frentes meteorológicos cambiantes, estás obligado a empujar el barco para llegar a otro frente o permanecer en el que estás: ésta es mi motivación”.

Unai y el resto de la flota se encuentran navegando en una de las zonas más inhóspitas del mundo. Como el mismo Unai comentaba “En las últimas 24 horas ha sido más un acto de supervivencia que de navegación”. Aún así el navegante vasco se encuentra satisfecho e incluso algo nervioso e ilusionado por lo que supone para él cruzar esta parte tan remota del mundo.
 
En la zona por la que navega el vasco, es constante y diaria la entrada de frentes.
Antes del frente, Unai se encuentra normalmente con vientos de componente NW. A medida que el frente va pasando, lo cuales transcurren muy rápido, el viento le va rolando al W. Los vientos de componente de WNW son vientos de intensidad de 20-30 nudos. A medida que el frente va pasando el viento rola al W y baja de intensidad hasta unos 10 ó 15 nudos. Esos son los momentos en los que Unai aprovecha para quitarse las botas, secar el barco y hacer esos trabajos que en condiciones de navegación mas dura no puede hacer.
 
Esta situación dura poco, porque con la pasada del frente empiezan a entrar los chubascos, acompañados de granizo y vientos del SW. Estos chubascos, como nos comentaba el navegante, llegan fácilmente a los 60 nudos. No duran mucho pero son muy fuertes. Van acompañados de esa lluvia heladora o del incómodo granizo que imposibilitan la visibilidad”.

Esta situación es compleja para los navegantes ya que el barco cuesta trimarlo para los diferentes vientos. Al navegar en solitario, realizar cualquier maniobra le requiere tiempo y esfuerzo. Para condiciones NW de 25-30 nudos navega con dos rizos en la mayor y el Génova grande.
 
Una vez que el viento ha rolado y caído de intensidad, aunque parezca paradójico, Unai aprovecha para sacar el solent, arriar el Génova grande y mirar atentamente a la popa para ver cómo en pocos minutos se le van acercando las nubes con vientos del SW que vienen con mucha fuerza. Con la entrada de estos vientos llega incluso a arriar la mayor para evitar romperla. El portugalujo nos comentaba que en uno de estos momentos llegó tarde a arriar la mayor y el barco orzó bruscamente aproándose al viento y casi metiendo el palo en el agua, con ángulos de escora de hasta 60º.
 
Lo primero que tuve que hacer para que el barco salga de esta situación es poner la quilla pendular al medio, ya que sino el barco no recupera su situación. Son momentos muy críticos que llegan a durar varios minutos Estos momentos son cruciales ya que el barco escora tanto que sin la quilla al centro, los timones no reaccionarían y no le dejarían caer a rumbo debido.
 
Lo que también nos resalta Unai es el frío tan intenso que azota en los 50 Sur y aunque para él es verano, el viento viene rozando la antártica y obliga a ponerse toda la ropa de abrigo posible. Según el marinero, la situación mejorará en el momento en el que consiga alcanzar el atlántico sur.

Esta mañana temprano, Unai informaba sobre un rasgón en la vela de proa, comentando que tendría que esperar a que se secara para hacer las reparaciones oportunas. Mientras se adentra cada vez más al Sur, Unai comentaba que se ha quedado sin instrumentos de viento: tanto el de la punta del mástil como el de popa se han roto. Estas incidencias han permitido al navegante kiwi Graham Dalton, robarle unas cuantas millas al PAKEA, situándole a 94 millas del skipper vasco.
 
138 millas detrás de la posición de Unai, Sir Robin relataba una noche agotadora tras sufrir la rotura del carro que sujeta el extremo de la vela mayor al mástil. El navegante británico ha realizado una reparación temporal y puede ahora navegar con una pequeña parte de la mayor.


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