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2006

 La 2º Etapa

 

 

La segunda etapa de la vuelta al mundo en solitario constituye la prueba más dura para los participantes por ser la más larga y la que se desarrolla en condiciones más duras.

 

La aproximación al círculo polar antártico atravesando los mares más remotos del planeta, los vientos y las grandes olas y el paso del Cabo de Hornos constituyen las mayores dificultades


 
Los cinco supervivientes de la VELUX 5 OCEANS zarparon el domingo 14 de enero desde el puerto australiano de Fremantle, a las 13 hora local (6 a.m. GMT), para emprender la segunda etapa de la regata.


La segunda etapa de la regata vuelta al mundo en solitario VELUX 5 OCEANS constituye a priori la prueba más dura para los skippers participantes. Frente a las aproximadamente 12.000 millas náuticas del trayecto entre Bilbao y Fremantle, esta segunda fase de la competición se extiende a lo largo de más de 14.000 millas, e incluye la aproximación al círculo polar antártico, el paso del mítico Cabo de Hornos y muchos días de navegación por los mares más remotos del globo, donde se encuentran las áreas más alejadas de cualquier punto de tierra firme.


Dado el particular trayecto elegido por la organización, al concluir esta segunda etapa los participantes habrán recorrido ya la distancia de un itinerario convencional de vuelta al mundo (la línea ecuatorial mide el equivalente a 21.624 millas náuticas). La salida se Fremantle conducirá enseguida a doblar uno de los “grandes cabos” de la VELUX 5 OCEANS, Cape Leeuwin, que marca el extremo occidental de Australia.



 

Pasos obligatorios hacia el Cabo de Hornos
A partir de este punto la flota deberá poner rumbo al suroeste en busca del Cabo de Hornos, si bien la organización ha establecido tres “mandatory way points” o pasos obligatorios antes de alcanzar el punto más al sur del continente americano. Estos tres pasos obligados son una medida de seguridad, destinada a impedir que los navegantes alcancen latitudes demasiado extremas y evitar en lo posible la presencia de icebergs a la deriva que podrían provocar un trágico accidente en mares muy fríos y remotos. El primero de estos pasos obligatorios es la Isla de Campbell, al sur de Nueva Zelanda, última posibilidad de acercarse a la costa antes de Cabo de Hornos.


En cuanto a las condiciones que van a afrontar los skippers en el Pacífico Sur, se suele decir que la meteorología en estos mares suele ser bastante estable, poco dada a cambios bruscos, con vientos regulares y olas muy grandes. El cielo se presenta habitualmente gris y cubierto, con la única compañía de los gigantescos albatros. Otros compañeros permanentes serán, a medida que los participantes vayan navegando más al sur, los “40 rugientes” y los “50 ululantes”, el descriptivo nombre que los marinos han otorgado a los vientos que soplan en esas dos latitudes del Pacífico sur.

 


En aguas remotas y peligrosas como estas, la regata VELUX 5 OCEANS cuenta en esta edición con el apoyo de la Royal Navy británica: el rompehielos HMS Endurance está de servicio en el Océano Austral, al mando del capitán Nick Lambert y con una tripulación de 130 personas, entre ellos expertos oceanógrafos. El buque ayudará a prever posibles dificultades meteorológicas.


Alcanzar el Cabo de Hornos será sin duda uno de los momentos más destacados de esta etapa, y probablemente de toda la regata. La razón de que este punto extremo de la Patagonia haya alcanzado una dimensión mítica para los marinos se explica fácilmente: los fenómenos meteorológicos que se originan en el inmenso océano austral se desarrollan sin obstáculo alguno en dirección Este, hasta encontrarse con el estrecho de Drake, un canal de 450 millas de anchura que separa el extremo meridional de América de la Antártida. Es decir, que los vientos y borrascas se encuentran súbitamente con un auténtico embudo, y lo mismo le ocurre a las aguas, que pasan en el espacio de 15 millas de profundidades de 4.000 metros a apenas 50. En estas condiciones, si el viento sopla con fuerza las olas pueden alcanzar los 30 metros de altura.
 

 

 


Últimas dificultades
Tras doblar el Cabo de Hornos los patrones de los Open 60 que queden en competición tendrán sin duda momentos para el descanso: temperaturas más soportables y mares más en calma, junto al sentimiento de haber superado el ecuador de la prueba y probablemente los momentos más difíciles. Los skippers tendrán completa libertad para elegir el mejor rumbo hacia Norfolk, en la costa de Virginia, y la primera decisión será optar por una ruta al Este o al Oeste de las Islas Malvinas. Más tarde, después de sobrepasar Recife (Brasil) como punto más oriental de América, podrán volver a sufrir las consecuencias de las temidas calmas ecuatoriales, sin duda el peor enemigo del navegante a vela. El último tramo hasta Norfolk debería, en teoría, verse acompañado por los vientos alisios del noreste y constituir para los participantes una ocasión para disfrutar de la travesía, si bien los frentes que se desarrollan en el cercano Caribe constituyen en ocasiones una desagradable sorpresa.


Antes de alcanzar destino en la Bahía de Chesapeake, el último obstáculo para la navegación es la Corriente del Golfo en la costa Este de los EE UU, que en algunos puntos puede alcanzar los cuatro nudos, un serio obstáculo –especialmente en condiciones de falta de viento- para los veleros que arriban desde el sureste.
 

 


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