El cielo brinda una noche mágica a Kojiro, mientras Dalton
evita el choque contra un grupo de ballenas

Kojiro Shiraishi
ha sufrido un fin de semana roturas y problemas en el barco. Ha tenido
que reparar la vela mayor y ha tenido serios problemas en los pilotos
automáticos. “El
sábado por la noche, mientras hacía una inspección del barco, noté
unos ruidos extraños en el piloto automático de estribor. Hacía un
sonido constante como ‘eek’ eek’, que venía de la base del cilindro
del piloto. No era un problema del piloto, sino más bien de la base de
carbono donde éste está montado. Si seguía usando este piloto esa base
podía romperse o quebrarse el carbono. Así que decidí cambiar al
piloto de babor. Pero cuando activé el piloto de babor comenzó a
actuar de manera extraña, y casi de inmediato el barco trasluchó de
manera violenta.
Afortunadamente no hubo grandes daños, así que bajé la vela,
estabilicé el barco y me puse a arreglar el piloto. El controlador del
piloto estaba dando muchos mensajes de error diferentes así que tuve
que parar el barco y trabajar a través de todo el proceso. Tras 30
minutos me di cuenta de que había un fallo en la información que
mandaba el Windex de estribor,” explicaba Shiraishi. El
Windex es un indicador de viento que está unido a la rueda del timón.
Uno no puede trabajar sin el otro, por lo que el Windex es una parte
simple pero crucial para que el barco navegue sin que Kojiro tenga que
llevar el barco.
“Tenemos tres Windex en lo alto del mástil, así que cambié al Windex
vertical y el controlador del piloto volvió a la vida y comenzó a
funcionar correctamente. Completé el cambio al piloto de babor y nos
pusimos a navegar de nuevo. Así que ayer me pasé el día reparando y no
pude navegar bien, por lo que Bernard aún se ha alejado más.”

Kojiro, sin embargo, a pesar de todas las vicisitudes, ha
podido disfrutar de una noche mágica mirando a las estrellas: “Al
anochecer apareció un gran cometa en el cielo, parecía un cuadro,
apareció como una estrella grande roja con una cola brillante
triangular. Era una noche de una claridad increíble, con la Vía Láctea
justo detrás del barco y la Cruz del Sur justo a proa. Había además
una lluvia de estrellas fugaces por todo el cielo y cada vez que
miraba al cielo estaba más y más brillante. Luego miré otra vez y
había un arco en medio del cielo con una cortina de neblina ¡Era la
Aurora! Un misterioso brillo verde en dos capas, una detrás de la
otra. En el otro lado de la cortina de la Aurora las estrellas y la
cola del cometa… Nunca había visto un espectáculo semejante en el
cielo. El cielo lleno de estrellas, la Vía Láctea, la Cruz del Sur,
estrellas fugaces y el cometa… Y todo de verdad y en frente de mí… ni
Disney lo hubiera hecho mejor. Fue de verdad fantástico.”

Mientras Graham Dalton
tuvo un incidente con unas ballenas contra las que casi choca: “Estaba
en la cubierta a 16 nudos cuando ví dos ballenas en mi camino a unos
70 metros. No tenía tiempo de ponerme al timón y apagar el piloto
automático así que me fui a la proa y me puse a gritar para
alertarlas. Me preparé para el choque pero o bien fueron mis gritos, o
bien que me vieron, se apartaron evitando algo que podía haber sido
muy feo,” dice.
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