En las aguas
de la isla de Oakland

A las 16:00 hora GMT el
navegante vasco Unai Basurko se encontraba con vientos del
NW de 25 nudos de intensidad, navegando a un rumbo 100. La
velocidad media que lleva el Pakea en las últimas horas es
de 13-14 nudos llegando a puntas de de 17 nudos.
A la pregunta de ¿Cómo estás Unai? Su repuesta ha sido clara
“Ahora
me encuentro muy bien, pero esta noche lo he pasado muy mal.
A las 3 de la mañana, navegando a 16 nudos de velocidad,
con una mar fuerte del WNW, me ha entrado una ola de
dirección E que ha barrido por completo la cubierta dejando
el barco completamente frenado y recibiendo un golpe tal,
que ha producido un estruendo tremendo. Lo primero que he
pensado es que había partido el barco”

Pero esta ola desbocada no ha sido lo único que ha mantenido
al navegante en vilo. La noche ha estado llena de
contratiempos provocadas por las duras condiciones. A la
altura de la isla de Oakland, Unai se sentía indeciso entre
si abordarla por arriba o por abajo. El viento, con
tendencia a rolar al N NE, se le ponía al Pakea de proa, por
lo que probablemente no le daría para pasar la isla.
Finalmente el portugalujo decidió arriesgarse a intentar
pasarla por el norte, ya que los vientos que se esperaban
después de la isla le iban a beneficiar en esa posición.
En el momento que vira para pasar la isla por el N, el
viento empieza a caer de intensidad. No tenía ningún
contacto visual con la isla pese a estar a apenas 5 millas
de ella. Ni luces, ni sonidos, nada. Durante mas de dos
horas se encuentra con una caída progresiva del viento y con
muchas dudas de si logrará pasar o no.
Las duras condiciones, la cercanía a la isla y la poca
visibilidad llegan a hacer plantearse al vasco el hecho de
trasluchar y pasar la isla por detrás, pese a ser consciente
de que eso supondría el retroceder unas 30 millas.
Finalmente una ligera brisa le hace dejar la isla a unas 5
millas al sur de su posición.
En el momento en que por fin se encontraba relajado y a una
distancia prudente de la isla de Oakland, el viento cae
definitivamente durante 5 horas, en las que el portugalujo,
muy nervioso, no pudo dormir. En un momento en que no se lo
esperaba, el viento comenzó a subir de intensidad hasta
alcanzar los 60 nudos, rolando hacia el oeste, acompañado
de fuerte granizo. Esta climatología le ha seguido
acompañando a lo largo de todo el día.
Según nos comentaba Unai, “Las
temperaturas rondan los 3º C a estas horas, pero la
sensación térmica a esas temperaturas es de menos 10, con lo
que hace bastante frío”. Unai viste dos
lycras térmicas,
pantalones, jersey de lana, dos pares de calcetines, la
parte de arriba del traje seco y el traje de agua. Por
supuesto el gorro de lana y las botas. “Después
de la noche de ayer
estoy preparado para afrontar lo que sea. Por ahora no tengo
más islas delante así que tengo espacio para correr. Me veo
con muchas fuerza, ya que en la primera etapa, navegando al
50% de mis posibilidades, mis dos rivales mas próximos me
sacaron tres-cuatro días…, en esta segunda etapa, que por lo
menos voy al 80%, espero mantenerme delante de ellos”.

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