2007

Unai a punto de chocar con una ballena

Unai nos comentaba que después del día de calma que tuvo ayer hoy de nuevo el Pakea ha comenzado a moverse a una velocidad media de 10 nudos, pero que la navegación está siendo bastante complicada ya que la ola que se presenta le viene por su proa y convierte la singladura en incómoda.
 
Al amanecer, momento en el que ha subido el viento, Unai ha puesto un rizo en la mayor y el Pakea ha comenzado a avanzar con alegría. El portugalujo nos comentaba que esta subida repentina le ha sorprendido gratamente, ya que la intensidad del mismo ha resultado estar 6 o 7 nudos por encima de lo previsto. “En el momento en que el viento role, la travesía será más agradable porque desaparecerá la ola de proa” nos comentaba Basurko.
 
La navegada del día de ayer había estado llena de sorpresas. La calma desapareció a las 20:00 horas, momento en el que el Pakea se puso a 7 nudos con vientos moderados. En esas condiciones se percató de que por la popa le seguía una ballena jorobada de unos 8 metros de longitud, la cual incrementaba su velocidad intentando alcanzar al Pakea. La rapidez del barco permitió al Pakea avanzar y dejar atrás al decepcionado cetáceo. Unai no tuvo tiempo de tomar ninguna imagen de esta joven ballena, pero ya que el cielo estaba claro y aún le quedaban dos horas de sol, decidió sacar a la cubierta la cámara de fotos.
 
No había transcurrido ni media hora del encuentro cuando a 90º del rumbo del Pakea, por estribor, el portugalujo divisó otra ballena de unos 15 metros dirigiéndose a su encuentro. Unai, alarmado, comenzó a golpear la cubierta y hacer ruidos con la intención de alertar a la ballena de su presencia. Pero la mar estaba demasiado encalmada y el Pakea no emitía prácticamente ningún ruido. “La sensación que tuve fue la misma que cuando estás en una regata de Club y tienes que calcular si pasas ante tu rival o no pasas. Cuando definitivamente me di cuenta de que nos chocábamos, tuve que largar la driza de la mayor en banda y arribar 50º.  La ballena pasó a 1 metro escaso del Pakea. Inmediatamente cogí la cámara y grabé todo lo que ocurrió a continuación. La ballena jorobada se alejó sin variar un ápice su rumbo y cuando estaba a unos 20 metros del Pakea, soltó un coletazo de despedida”.
 


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