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Dos
meses Bilbao-Fremantelle

Hace casi 60 días que
comenzaba en Bilbao la Vuelta al Mundo en Solitario. Desde
entonces, dos patrones (Stamm y Shiraishi) han llegado a
meta, otros dos (Thomson y Golding) se han retirado
definitivamente, y los tres restantes aún se encuentran en
regata, a más de 3.000 millas de meta e inmersos todos ellos
en el Índico, el Océano más duro del mundo, aquejados cada
uno de diversos problemas, como la avería de un timón en el
caso del vasco Unai Basurko (BBK-Pakea),
la necesidad de Graham Dalton de parar a repostar gasolina y
reparar las velas de proa en las Islas Kerguelen (click
para conocer
las Islas Kerguelen) o Sir Robin
Knox Johnston que también necesita repostar.
Liderando este grupo se encuentra
Graham Dalton
que, aunque navega en un OPEN 50 y empieza a tener problemas
con las velas de proa, está realizando una soberbia
actuación frente a unidades más grandes. “La
situación que estoy viviendo ahora no es muy distinta a la
que tuvo Alex Thomson con el Hugo Boss y que le obligó a ir
a Gijón; tengo la vela de proa rasgada y estoy perdiendo
potencia”
En segunda posición se encuentra
Sir Robin Knox Johnston
único superviviente británico de los tres que comenzaron
esta aventura. Sir Robin con el piloto automático dañado y
sin gasolina para encender el motor y poder cargar baterías
también se verá obligado a parar en las Islas Kerguelen para
repostar. “Estoy
sufriendo los envites de numerosos chubascos y me estoy
viendo obligado a reducir la potencia de las velas para
conservar el material”. Sir Robin se
encuentra a 3244 millas de meta y a tan sólo 45 millas de
Dalton.
Por último, el vasco Unai
Basurko ha pasado el Cabo de Buena Esperanza y
afronta ya el cruce del Índico, una travesía que confía en
llevar a buen término y completar a ser posible antes de
final de año, si bien todo dependerá de la meteorología y
del estado de su maltrecho timón de babor. Basurko ha estado
realizando lentos progresos al verse obligado a mantenerse
más al norte, en zonas de vientos más suaves e inestables,
debido a la seria avería que arrastra en su timón de babor.
“Todo
va bien en el barco, estoy planeando ir lo mas al norte
posible en el Océano Índico, no quiero navegar por debajo de
los 42 grados al sur”.
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Entrevista con Unai Basurko
(pasar el cabo de Buena Esperanza)

Unai
Basurko acaba de dejar atrás el cabo de Buena Esperanza y la
temida zona de la las Agujas, tras pasar una fuerte
borrasca con vientos de hasta 40 nudos. A partir de
allí comenzará a bajar hacia el sur y adentrarse en el
océano Austral. Al contrario que sus más directos
competidores, Sir Robin y Graham Dalton, que tendrán
que parar en las Kerguelen para repostar, el Pakea
tiene el suficiente combustible para mantener el
generador en marcha hasta Australia.
“Voy
un poco mejor que ayer, voy con tres rizos y la
trinqueta, y ahora ha bajado un poco, pero aquí estoy,
peleando para pasar el cabo de Buena Esperanza porque
tengo viento del sur, a veces del sureste y me está
costando. Ayer tuve 35 nudos, con rachas de 40, y
mucha mar, con unas olas muy feas, pero ya ha bajado
un poquito y voy luchando por no perder barlovento,
peleando por alejarme del cabo y de la zona de las
Agujas, que es de bajos fondos y peligrosa.”
“Estoy yendo tan pegado a tierra porque tengo viento
del sur sureste y es el único rumbo que puedo hacer,
estoy intentando ganar lo más al sur posible pero no
puedo más, me gustaría ir al 38º, que son los cálculos
que había hecho, pero tal y como se ha puesto el
viento, imposible.”
“En un par de días ya me meto en el Índico; es
importante ganar sur para que entren vientos más
favorables, el barco ha dado muchos pantocazos pero ha
respondido bien, se pone a veces a 9 ó 10 nudos, pero
luego se para. Entra mucha agua por cubierta y mucha
sal, pero todo está bien, tengo ganas de tener un día
tranquilo para revisarlo todo bien y ordenar.”
“Creo que tendré algún día más tranquilo que éste ya
que siempre que el viento sea favorable, estará más
tranquilo; ahora es incomodo estar peleando contra
viento y mar porque el barco se mueve mucho pega
muchos golpes, si el parte se confirma el viento irá
más a favor, aunque haga más frío y más ola, pero a
favor.”
“Las condiciones del barco las veo bien. Estamos bien,
seguimos con el problema del timón pero está estable,
he puesto dos aparejos de retención, uno por dentro y
uno por fuera, con unas poleas. Y el timón va medio
metro fuera pero lo compenso con la deriva de babor.
El barco va estable y el resto va bien, sólo tengo un
problema con el compás cuando voy a rumbo suroeste,
pero espero no tener que hacer más ese rumbo.”
“No voy a parar a repostar, ¡esto es un velero! Pero
aparte de ser un velero, tengo un generador que
consume muy poco y tengo un generador eólico
funcionando desde hace 15 días y unas placas solares
que a nada que haya un poco de sol me ahorran la
mitad de consumo y tampoco consumo demasiado a bordo.
Además, tengo más de 100 litros de gasoil, así que sin
problema… Soy muy previsor.”
“El problema con mi barco no es el brazo hidráulico,
es el mismo casco, la fibra de carbono tiene una raja
así que lo que he hecho es poner un aparejo con dos
poleas y un cabo muy fuerte, que aguante en lo que es
la pieza para quitarle presión a la fibra. He estado
trabajando varios días en esto y también ha estado
encalmando varios días, por lo que la velocidad no ha
sido la deseada pero por lo demás aquí estoy y aquí
sigo. El timón está estable, la estructura del casco
está bien, siempre que no meta mucho el timón el agua,
que no coja mucha presión.”
“Hace fresquito, pero como soy de Bilbao me gusta,
viento del sur, 17-18ºC, pero nada que no se solucione
con un par de lycras y un gorro.”
“De comida me queda lo más rico; he estado reservando
para el frío todo el tema de lentejas y alubias, y me
quedan más de 20 latas y es de fácil preparación,
alimenta mucho y todavía me queda jamón serrano. He
aguardado desde el ecuador la comida para el frío; la
guardé en un compartimiento diferente para que una vez
haya pasado el Cabo de Buena Esperanza… me aporte
calor.”
“Constantemente estoy haciendo cálculos de cuándo
llegar a Australia, es un defecto de todos los
navegantes, calculas siempre cuándo vas a llegar y
siempre te equivocas. Me conformaría con llegar antes
de fin de año y si no para mi cumple que es el 4 de
enero.”
“No he tenido ningún contacto con los otros patrones.
La verdad es que estos últimos diez días que hubiera
sido más fácil hablar, han sido los más difíciles para
mí, con problemas en el barco y haciendo esos rumbos
que no me gustaban nada pero me he visto obligado a
hacer y sobreviviendo malamente como he podido. Pero
ahora espero que las cosas vayan mejor, que pueda
hablar con ellos y darnos ánimos.”
“Mi idea era bajar mucho antes al sur, hasta el 40º o
38º pero estaba viniendo una borrasca muy alta y un
frente frío y mucha mar y lluvia, por lo que me he
visto obligado a venir a ver las focas de Ciudad del
Cabo, por otra parte acorto también un montón de
camino, así que ahora lo que quiero es bajar cuanto
antes a 38º o 40º.”
“Confío en que el barco aguante bien, hace no muchos
meses que estuve por aquí en el océano austral, ya
conocemos esos mares… Como no puedo acelerar mucho
iremos lo más conservadores, con buena letra, sin ir
despacio pero sin hacer locuras. Me apetece entrar en
el océano Austral porque estas partes del mundo son
muy duras pero son vientos bastante nobles con una
meteorología muy clara. Sabes cuándo llega la borrasca
y cuándo pasa, sin grandes interferencias, no tienes
nada que choque, de corrientes, ni de vientos… no como
aquí que esto es un lío… allí tenemos vientos fuertes,
mares grandes, frío pero yo me encuentro bien en esas
condiciones siempre que sea estable aunque sea fuerte
pero que sea estable.”
“A ver si paso el cabo que me está volviendo majara.”
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Sir Robin comienza a
recuperar velocidad (ahora navega a más de 8 nudos) tras el
altercado con la red de pesca que se le enganchó al barco hace
varios días. De nuevo, el británico lleva una velocidad media
comparable a la de Dalton, pero con una eslora mayor que el Open
50 de neozelandés, en teoría será sólo cuestión de tiempo para
el veterano patrón dar alcance a su rival, aunque Dalton se
encuentre ahora en una posición más favorable con más viento.

Sumergido en las heladas
aguas de los 40 Rugientes
Sir Robin se vio obligado a saltar a las aguas
heladas del océano Austral para cortar la red y liberar al
Saga Insurance de un
lastre que le impedía prácticamente moverse. El incidente le
hizo, además, perder la tercera posición frente a Dalton.
A una Latitud de 45º Sur, en medio de lo que los navegantes
llaman “los 40 Rugientes”, Sir Robin, de 67 años, pasó seis
horas sobre una de las bandas del barco tratando sin éxito de
cortar la red con un cuchillo que había atado a un sable de la
mayor para poder alcanzar la red, que se encontraba 4,5 metros
por debajo del casco.
“Pasé
la noche pensando, pero sabía que sólo había una manera de
solucionar el problema y era tirándome al agua,”
comentó Sir Robin. Por ello, al día siguiente, se puso el traje
seco, termosellado en puños y cuello, sin la ropa térmica debajo
para evitar flotabilidad. Así mandó dos cabos por cada lado con
una botella de propano de la cocina vacía para que hiciera de
boya flotante, ató los cabos al winche, se tiró a las heladas
aguas, cortó la red y la enganchó a los cabos y tras subir a
bordo, logró sacarla a la superficie con una polea y liberar
así, tras largas horas de pesadilla, al Saga Insurance, sufrió una pérdida
considerable de temperatura corporal, así que se preparó un
desayuno con “una
hamburguesa caliente y unas judías, para que el estómago entrara
en calor”.
Sir Robin, que fue el primer hombre en dar la vuelta al mundo en
solitario y sin escalas en 1968/69
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