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2006

 Dos meses Bilbao-Fremantelle

 

 

Hace casi 60 días que comenzaba en Bilbao la Vuelta al Mundo en Solitario. Desde entonces, dos patrones (Stamm y Shiraishi) han llegado a meta, otros dos (Thomson y Golding) se han retirado definitivamente, y los tres restantes aún se encuentran en regata, a más de 3.000 millas de meta e inmersos todos ellos en el Índico, el Océano más duro del mundo, aquejados cada uno de diversos problemas, como la avería de un timón en el caso del vasco Unai Basurko (BBK-Pakea), la necesidad de Graham Dalton de parar a repostar gasolina y reparar las velas de proa en las Islas Kerguelen (click para conocer las Islas Kerguelen) o Sir Robin Knox Johnston que también necesita repostar.
 
Liderando este grupo se encuentra Graham Dalton que, aunque navega en un OPEN 50 y empieza a tener problemas con las velas de proa, está realizando una soberbia actuación frente a unidades más grandes. “La situación que estoy viviendo ahora no es muy distinta a la que tuvo Alex Thomson con el Hugo Boss y que le obligó a ir a Gijón; tengo la vela de proa rasgada y estoy perdiendo potencia
 
En segunda posición se encuentra Sir Robin Knox Johnston único superviviente británico de los tres que comenzaron esta aventura. Sir Robin con el piloto automático dañado y sin gasolina para encender el motor y poder cargar baterías también se verá obligado a parar en las Islas Kerguelen para repostar. “Estoy sufriendo los envites de numerosos chubascos y me estoy viendo obligado a reducir la potencia de las velas para conservar el material”. Sir Robin se encuentra a 3244 millas de meta y a tan sólo 45 millas de Dalton.
 
Por último, el vasco Unai Basurko ha pasado el Cabo de Buena Esperanza y afronta ya el cruce del Índico, una travesía que confía en llevar a buen término y completar a ser posible antes de final de año, si bien todo dependerá de la meteorología y del estado de su maltrecho timón de babor. Basurko ha estado realizando lentos progresos al verse obligado a mantenerse más al norte, en zonas de vientos más suaves e inestables, debido a la seria avería que arrastra en su timón de babor.  “Todo va bien en el barco, estoy planeando ir lo mas al norte posible en el Océano Índico, no quiero navegar por debajo de los 42 grados al sur”.
 

 

Entrevista con Unai Basurko

(pasar el cabo de Buena Esperanza)

 

 

Unai Basurko acaba de dejar atrás el cabo de Buena Esperanza y la temida zona de la las Agujas, tras pasar una fuerte borrasca con vientos de hasta 40 nudos. A partir de allí comenzará a bajar hacia el sur y adentrarse en el océano Austral. Al contrario que sus más directos competidores, Sir Robin y Graham Dalton, que tendrán que parar en las Kerguelen para repostar, el Pakea tiene el suficiente combustible para mantener el generador en marcha hasta Australia.   
 
Voy un poco mejor que ayer, voy con tres rizos y la trinqueta, y ahora ha bajado un poco, pero aquí estoy, peleando para pasar el cabo de Buena Esperanza porque tengo viento del sur, a veces del sureste y me está costando. Ayer tuve 35 nudos, con rachas de 40, y mucha mar, con unas olas muy feas, pero ya ha bajado un poquito y voy luchando por no perder barlovento, peleando por alejarme del cabo y de la zona de las Agujas, que es de bajos fondos y peligrosa.”
 
“Estoy yendo tan pegado a tierra porque tengo viento del sur sureste y es el único rumbo que puedo hacer, estoy intentando ganar lo más al sur posible pero no puedo más, me gustaría ir al 38º, que son los cálculos que había hecho, pero tal y como se ha puesto el viento, imposible.”
 
“En un par de días ya me meto en el Índico; es importante ganar sur para que entren vientos más favorables, el barco ha dado muchos pantocazos pero ha respondido bien, se pone a veces a 9 ó 10 nudos, pero luego se para. Entra mucha agua por cubierta y mucha sal, pero todo está bien, tengo ganas de tener un día tranquilo para revisarlo todo bien y ordenar.”
 
“Creo que tendré algún día más tranquilo que éste ya que siempre que el viento sea favorable, estará más tranquilo; ahora es incomodo estar peleando contra viento y mar porque el barco se mueve mucho pega muchos golpes, si el parte se confirma el viento irá más a favor, aunque haga más frío y más ola, pero a favor.”
 
“Las condiciones del barco las veo bien. Estamos bien, seguimos con el problema del timón pero está estable, he puesto dos aparejos de retención, uno por dentro y uno por fuera, con unas poleas. Y el timón va medio metro fuera pero lo compenso con la deriva de babor. El barco va estable y el resto va bien, sólo tengo un problema con el compás cuando voy a rumbo suroeste, pero espero no tener que hacer más ese rumbo.”
“No voy a parar a repostar, ¡esto es un velero! Pero aparte de ser un velero, tengo un generador que consume muy poco y tengo un generador eólico funcionando desde hace 15 días y unas placas solares que a nada que haya un poco de sol me ahorran la mitad de consumo y tampoco consumo demasiado a bordo. Además, tengo más de 100 litros de gasoil, así que sin problema… Soy muy previsor.”
 
“El problema con mi barco no es el brazo hidráulico, es el mismo casco, la fibra de carbono tiene una raja así que lo que he hecho es poner un aparejo con dos poleas y un cabo muy fuerte, que aguante en lo que es la pieza para quitarle presión a la fibra. He estado trabajando varios días en esto y también ha estado encalmando varios días, por lo que la velocidad no ha sido la deseada pero por lo demás aquí estoy y aquí sigo. El timón está estable, la estructura del casco está bien, siempre que no meta mucho el timón el agua, que no coja mucha presión.”
 
“Hace fresquito, pero como soy de Bilbao me gusta, viento del sur, 17-18ºC, pero nada que no se solucione con un par de lycras y un gorro.”
 
“De comida me queda lo más rico; he estado reservando para el frío todo el tema de lentejas y alubias, y me quedan más de 20 latas y es de fácil preparación, alimenta mucho y todavía me queda jamón serrano. He aguardado desde el ecuador la comida para el frío; la guardé en un compartimiento diferente para que una vez haya pasado el Cabo de Buena Esperanza… me aporte calor.”
 
“Constantemente estoy haciendo cálculos de cuándo llegar a Australia, es un defecto de todos los navegantes, calculas siempre cuándo vas a llegar y siempre te equivocas. Me conformaría con llegar antes de fin de año y si no para mi cumple que es el 4 de enero.”
 
“No he tenido ningún contacto con los otros patrones. La verdad es que estos últimos diez días que hubiera sido más fácil hablar, han sido los más difíciles para mí, con problemas en el barco y haciendo esos rumbos que no me gustaban nada pero me he visto obligado a hacer y sobreviviendo malamente como he podido. Pero ahora espero que las cosas vayan mejor, que pueda hablar con ellos y darnos ánimos.”
“Mi idea  era bajar mucho antes al sur, hasta el 40º o 38º pero estaba viniendo una borrasca muy alta y un frente frío  y mucha mar y lluvia, por  lo que me he visto obligado a venir a ver las focas de Ciudad del Cabo, por otra parte acorto también un montón de camino, así que ahora lo que quiero es bajar cuanto antes a 38º o 40º.”


“Confío en que el barco aguante bien, hace no muchos meses que estuve por aquí en el océano austral, ya conocemos esos mares… Como no puedo acelerar mucho iremos lo más conservadores, con buena letra, sin ir despacio pero sin hacer locuras. Me apetece entrar en el océano Austral porque estas partes del mundo son muy duras pero son vientos bastante nobles con una meteorología muy clara. Sabes cuándo llega la borrasca y cuándo pasa, sin grandes interferencias, no tienes nada que choque, de corrientes, ni de vientos… no como aquí que esto es un lío… allí tenemos vientos fuertes, mares grandes, frío pero yo me encuentro bien en esas condiciones siempre que sea estable aunque sea fuerte pero que sea estable.”
 
“A ver si paso el cabo que me está volviendo majara.”

 

 

Sir Robin comienza a recuperar velocidad (ahora navega a más de 8 nudos) tras el altercado con la red de pesca que se le enganchó al barco hace varios días. De nuevo, el británico lleva una velocidad media comparable a la de Dalton, pero con una eslora mayor que el Open 50 de neozelandés, en teoría será sólo cuestión de tiempo para el veterano patrón dar alcance a su rival, aunque Dalton se encuentre ahora en una posición más favorable con más viento.
 


Sumergido en las heladas aguas de los 40 Rugientes
Sir Robin se vio obligado a saltar a las aguas heladas del océano Austral para cortar la red y liberar al Saga Insurance de un lastre que le impedía prácticamente moverse. El incidente le hizo, además, perder la tercera posición frente a Dalton.

A una Latitud de 45º Sur, en medio de lo que los navegantes llaman “los 40 Rugientes”, Sir Robin, de 67 años, pasó seis horas sobre una de las bandas del barco tratando sin éxito de cortar la red con un cuchillo que había atado a un sable de la mayor para poder alcanzar la red, que se encontraba 4,5 metros por debajo del casco.

Pasé la noche pensando, pero sabía que sólo había una manera de solucionar el problema y era tirándome al agua, comentó Sir Robin. Por ello, al día siguiente, se puso el traje seco, termosellado en puños y cuello, sin la ropa térmica debajo para evitar flotabilidad. Así mandó dos cabos por cada lado con una botella de propano de la cocina vacía para que hiciera de boya flotante, ató los cabos al winche, se tiró a las heladas aguas, cortó la red y la enganchó a los cabos y tras subir a bordo, logró sacarla a la superficie con una polea y liberar así, tras largas horas de pesadilla, al Saga Insurance, sufrió una pérdida considerable de temperatura corporal, así que se preparó un desayuno con “una hamburguesa caliente y unas judías, para que el estómago entrara en calor”.
Sir Robin, que fue el primer hombre en dar la vuelta al mundo en solitario y sin escalas en 1968/69

 


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