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RESCATE REALIZADO CON ÉXITO EN EL OCÉANO AUSTRAL
Alex Thomson y Mike Golding están sanos y salvos tras
el abandono de HUGO BOSS
24 de noviembre de 2006.
A las 06:35 GMT de esta mañana
aproximadamente, Mike Golding completó con éxito el
rescate marítimo de Alex Thomson. Ambos patrones
británicos se encuentran sanos y salvos a bordo del
ECOVER tras las dos horas de tensión que duró el
rescate, efectuado con la primera luz del día, a unas
850 millas al sur de Sudáfrica. El dramático rescate
era una operación muy arriesgada, sobre todo dadas las
condiciones salvajes del Océano Austral. El éxito del
rescate es prueba del coraje y la profesionalidad de
ambos skippers,
que completaron la maniobra con un fuerte oleaje y
vientos de más de 25 nudos. El navegante en solitario
Golding, inmensamente experimentado, y para quien ésta
es su sexta circunnavegación a vela, describió los
minutos clave del rescate, afirmando que hubo "momentos
de muchísimo miedo."
Poco después de las 03:00 GMT, con la llegada del alba
a esta parte del océano, en medio de la nada, Alex Thomson arrancó los motores de su Open 60 dañado HUGO
BOSS, y se dirigió hacía el barco de Mike Golding,
ECOVER. Golding, que entró anoche en contacto visual
con Thomson, había pasado las horas vigilando la
seguridad de Alex desde una distancia segura. A las
05:00 GMT aproximadamente, Alex Thomson, con su traje
de supervivencia puesto, estaba ya preparado para
lanzar su balsa salvavidas, para transportarse, con
unas cuantas pertenencias, hasta el ECOVER. Las
condiciones adversas exigían que Thomson se alejara
hasta una distancia segura del HUGO BOSS, para que el
ECOVER pudiera entrar a recoger el joven navegante.
Hicieron falta cuatro intentos hasta conseguir subir a
Thomson a bordo del ECOVER, debido al estado del mar,
y los problemas de motor que sufre Golding.
Golding relataba así la experiencia: “Decidimos
no hacer el traspaso hasta esta mañana, en el momento
en que saliera el sol. Nos dirigimos al punto
convenido y el rescate fue un poco complicado .Fue
escalofriante, muy arriesgado. Aunque el viento no era
muy fuerte, 20-25 nudos, y Alex se dejó llevar a la
deriva en la balsa, lo que me parece igualmente
escalofriante. Sabía que iba a ser un día
muy complicado. Incluso con el toldo naranja de la
balsa, no neces¡taba ir muy lejos antes de perder el
contacto visual con Alex.
Además yo tuve
problemas con los controles de acelerador del motor y
se rompió el pasador de seguridad cuando intentaba
maniobrar y entonces el engranaje se ha soltado, así
que el motor se ha convertido en un desperdicio de
espacio! Al final conseguí llegar a él con
el motor. Me llevó cuatro intentos y estoy muy
contento de tenerle a bordo. Creo que mis primeras
palabras fueron: Bienvenido a bordo.”
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