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2012

 
 

     
 

La comida en la Volvo Ocean Race

En la base del Team Telefónica se cierran las últimas bolsas de comida que la tripulación llevará a bordo del barco español durante esta etapa de la Volvo Ocean Race

Un gesto tan habitual como llegar a casa, abrir la nevera y coger algo para cocinar una cena ligera, a bordo del VO 70 “Telefónica” será, simplemente, imposible. En primer lugar, porque no hay nevera. En segundo, porque sólo habrá comida liofilizada, conocida por ser la de los astronautas: esa será la base de la dieta que día a día sigan los once tripulantes del equipo español que disputará la Volvo Ocean Race, aunque siempre hay lugar a algún que otro “capricho”.

Echando cuentas, los tripulantes del “Telefónica”, liderados por el bimedallista olímpico Iker Martínez, pasarán unos 131 días a bordo del barco español para navegar por tres océanos, otros tantos mares y pisar los cinco continentes. La exigencia es máxima y por lo tanto, la alimentación será uno de los puntos clave para que los españoles puedan seguir el ritmo.

 

Chef Fructuoso

El murciano Diego Fructuoso es el encargado no sólo de vigilar la correcta alimentación de todos y cada uno de los tripulantes a bordo, sino también de, siguiendo las directrices y con ayuda del departamento de salud del Team Telefónica, determinar qué comida y qué cantidades se llevarán a bordo en cada una de las etapas. Y es que al desgaste físico de la competición hay que sumar la considerable pérdida de masa muscular y la necesidad de cubrir las necesidades calóricas de cada uno. Por ello, la dieta es una parte fundamental.

 

¿Por qué comida liofilizada?

Primero, porque el proceso de liofilización elimina toda presencia de agua, de manera que el peso se reduce considerablemente y, a menos peso en el barco, más velocidad.

En segundo lugar, porque la comida necesita mantenerse durante días en las condiciones más inapropiadas para la buena conservación de los alimentos. A bordo del “Telefónica” se comerá exactamente la misma comida que los astronautas llevan en sus transbordadores.

 

Almacenando unos 300 kg de comida: un juego de “tetris”

Tras haber envasado todo al vacío para aligerar el peso, ahorrar espacio y posibilitar una buena conservación de los alimentos, toda la comida que se lleva a bordo se guarda en bolsas de unos 30 kilos de peso.

Estas bolsas están numeradas de manera que cada una contiene la comida necesaria para los once tripulantes (desayuno-almuerzo-cena) durante dos días.

 

A la caza del (inexistente) menú perfecto

Elegir el menú a bordo no es una tarea sencilla. Pongamos una disyuntiva como ejemplo: ¿Elegir un menú que sabes que gustará a los tripulantes aunque no tenga los nutrientes que un médico o nutricionista deportivo consideraría idóneos o, por el contrario, elegir un menú menos apetitoso para la tripulación y que por lo tanto afectará probablemente de forma negativa en su humor o estado psicológico?

Para empezar, a pesar del avance vivido en los últimos años en lo que a comida liofilizada se refiere, ésta no suele resultar agradable para nadie -muchos rechazamos la leche con café en polvo que ofrecen en los aviones-  y, además, dar con la comida ideal que guste a once hombres suele llevar mucho tiempo y muchas catas, ya que dependiendo del fabricante el sabor será uno u otro.

Por poner un ejemplo, el día ocho de la primera etapa, cada tripulante tendrá una bolsa en la que, como explica Iñigo Losada, coordinador del Departamento de Salud, tendrá “para el desayuno, además de la leche en polvo, ese día tocarían cereales. Tendríamos un cocido madrileño liofilizado para comer y para cenar unos tortellini. Además, habrá también unos snacks salados –jamón o queso-, barritas energéticas -bastante calóricas y con mucho aporte de energía- y por último otro snack, esta vez dulce -algún tipo de galleta o chocolate-. ¡Lo mejor de la  vida!”, bromea el castellonense.

 

Contando calorías: una dieta para el Norte, otra para el Sur

Durante la competición, diariamente los tripulantes del “Telefónica” consumirán aproximadamente una media de 4.000 calorías diarias aunque, como es obvio, todo dependerá de la zona del planeta en la que se encuentren. De esta manera, en las zonas más gélidas los regatistas podrían aumentar la ingesta de calorías para mantener el cuerpo caliente ante las duras condiciones. Por el contrario, en las áreas más calurosas del planeta suele rebajarse la cifra y la hidratación se convierte en algo fundamental aunque en medio del mar la potabilizadora se convierte en el único vínculo con el agua potable.

El número de calorías que necesitan, explica “Yiyo“ Losada, “depende del esfuerzo que vayan a hacer durante el día y ese esfuerzo está directamente relacionado con las condiciones meteorológicas. Calculamos que puede haber días con consumos superiores a 4.500 calorías, cuando son muy duros apenas duermen y tienen muchas horas de guardia; pero también puede haber algunos días más tranquilos y de menos necesidad”.

Es por ello que el equipo toma la decisión de elaborar un menú que está en el medio de esas cantidades, en torno a las 3.500 calorías. “Al final lo que buscas en toda la etapa es un equilibrio y que lleguen a la meta con la menor pérdida posible de peso”, añade Losada.

 

El avituallamiento para la primera etapa, listo.

La primera etapa, que comenzó el sábado día 5 de noviembre, serán unas 6.500 millas de navegación entre Alicante y Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, un recorrido en el que los tripulantes del “Telefónica“ pasarán por un amplio abanico de condiciones: el siempre imprevisible Mediterráneo al frío Atlántico, atravesando el calor del Ecuador para finalizar navegando por el Hemisferio Sur y llegar a la primavera sudafricana.

Se estima que la flota tardará unos 20 días en completar esta primera etapa, pero por lo que pueda suceder siempre irá a bordo comida para más días, procurando no pasarse para no excederse en el peso. 

¿Y cuál será el menú para la etapa de estreno y también de prueba de fuego? Diego Fructuoso nos lo rebela: “Nosotros llevamos algo muy nuestro: jamón y además desayuno, comida y cena un poco más fuertes y algunos snacks para comer entre horas. En el mar hacemos turnos un poco diferentes, tenemos guardias cada cuatro horas e intentamos que la gente siempre coma algo durante ese tiempo”.

La decisión de cuántos kilogramos de comida exactos llevar a bordo se tomará con toda probabilidad dos días antes de la salida. Será cuando los partes meteorológicos sean más fiables, aunque al final las previsiones no dejan de ser lo que son: previsiones, y éstas no siempre se cumplen…

 


 

 

 

 

 

 


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