La carrera en los mares del
sur camino de Melbourne está todavía muy lejos de decidirse.
De hecho no ha hecho más que empezar y ya tenemos dos
abandonos casi definitivos, y algunos incidentes ocurridos
en las últimas horas.
Movistar ha estado a punto de
sufrir un percance que le hubiera costado renunciar a las
posibilidades de victoria, al desengancharse el Canard y
este quedar libre pudiéndose perder. El 'canard' es el
alerón que llevan estos barcos a ambas bandas y que hacen
las veces de orzas antideriva ajustables. De hecho
Pepe Ribes ha tenido que hacer una pequeña reparación de
emergencia con epoxi ya que este ha sufrido algún
desperfecto en su parte superior.

ING (los amigos Australianos)
también han tenido que pelear duro, ya que ayer se les fue
al agua su recién reparado spinaker fraccionado al romperse
el mosquetón del puño de driza. Tuvieron que detener el
barco más de una hora para recuperar la vela hecha jirones,
al engancharse esta con el eje del timón. Para ello Adam
Hawkins tuvo que echarse a las gélidas aguas de esta latitud
42º sur, durante cinco minutos, vestido con ropa de
supervivencia y cuchilla en mano. Por si fuera poco luego
han tenido un pequeño conato de incendio rápidamente
controlado... ¿Será que Adams se quería recuperar de tan
fría experiencia?
El Ericsson se ha vuelto a
hacer a la mar para dirigirse al puerto de Port Elizabeth,
en donde creen que podrán 'facturar' su barco hasta
Melbourne. Del brasil1 todavía no existen informes de daños
claros, y por tanto no se sabe si continuarán o no en
carrera.
En estos momentos la flota
está separada unas 49 millas de norte a sur navegando en la
latitud 43 Sur, y longitud 34 Este. Los pronósticos han de
ser tenidos muy en cuenta, ya que se han detectado varios
grandes Iceberg alrededor de las coordenadas 49S 35E. Los
datos de satélite indican que algunos están fraccionados y
que existen posibilidades de encontrar fragmentos menores (groewlers)
pero que a la velocidad a la que se desplaza un VOR70 pueden
resultar enormemente peligrosos. Lo peor es que debido a su
relativamente pequeño tamaño, el radar del barco no los
puede localizar, y navegar de esta manera por la noche se
puede llegar a convertir en una ruleta rusa.

La flota recibe vientos a un
largo y través para el Movistar, llegando a una zona en la
que la presión del viento disminuye dejando poco claro la
decisión de si debe continuar haciendo Este o bajar algo
más para enganchar más velocidad. En este caso el Movistar
sería el más perjudicado.


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